En La Cocina de María Luisa, los platos transportan a la infancia y despiertan los recuerdos. En ellos prima la temporada y los sabores y el producto de Soria, ciudad natal de la chef, con especial mimo a las setas, hongos y a la caza

María Luisa Banzo es una mujer única, genuina, fuerte, luchadora y adelantada a su tiempo. Una mujer que se ha hecho un merecido hueco entre hombres en el panorama gastronómico madrileño al frente de se los fogones de su restaurante homónimo, La Cocina de María Luisa. Un nombre claro y directo que resume la esencia de esta casa, sin más pretensiones que las de hacer disfrutar al comensal, donde priman la temporada y los sabores y el producto de su Soria natal, con especial mimo a las setas y la caza.

A sus raíces sorianas se debe el amor que profesa por las setas y hongos, que se han convertido en pasión y especialidad. De hecho María Luisa Banzo fue pionera en hacer jornadas de setas. En otoño la sección “Caprichos micológicos” de la carta se llena de recomendaciones y abundan cremas y guisos con variedades como los níscalos, los favoritos de María Luisa.

Aunque las setas son su predilección y las lleva de estandarte hasta en el logo, la caza es otra de sus grandes especialidades y otro ‘must’ del otoño: Jabalí estofado como en Navaleno (su pueblo), Venado con manzanas, Pochas con ave o liebre, además de otras carnes, sacian esa nostalgia materna y las ganas de cocina sana y natural.

Nunca faltan sugerencias, escabeches en la carta ni buenos aperitivos al sentarse en la mesa. Casi todo se sirve también en medias raciones, pero el acierto es el menú degustación, donde cada día se puede probar lo mejor del mercado, una cocina clásica llena de recuerdos con el producto como protagonista.

La decoración es sencilla pero llena de historias, como las de las cocinas antiguas de su madre y su abuela. El local tiene capacidad para 65 comensales divididos en tres estancias y una terraza que abre siempre que el tiempo acompañe.

Leer el artículo completo en la revista