Se observa un curioso fenómeno. Mientras la madera es demandada en la composición de muchos otros productos como una tendencia creciente, respecto al vino, su tradicional baluarte, experimenta una relectura. La ausencia de esta carga tánica, del relato de una crianza que aporta cuerpo y densidad, no supone un drama porque hay vida más allá de la madera. La ligereza y versatilidad de los vinos jóvenes son reivindicadas y estos caldos demuestran que si las cosas están bien hechas también merecen ser ponderados. Como introductor al mundo del vino, como petición socorrida por los consumidores menos expertos en edad y en paladar, o como acompañante versátil en las comidas, lo cierto es que los vinos jóvenes tienen un nicho importante en el canal Horeca, aunque les quede todavía mucho camino por recorrer. Según datos del OEMV (Observatorio Español del Mercado del Vino), la evolución del consumo de vinos jóvenes en España se muestra estable, aunque un tanto a la baja. Casi podríamos expresarlo a la inversa: en una tendencia de caída, parece que los valores empiezan a equilibrarse. En el mercado nacional, el canal de Alimentación cae a un ritmo del 2,9% por la subida de precios, mientras el canal Horeca se debate en torno a los 235 millones de litros consumidos cada año.
Corresponde apuntar, por otra parte, que el consumo se expande y se generaliza a todo tipo de perfiles. Los vinos jóvenes no son exclusivos de ese público más joven. Y ahí interviene inequívocamente la creciente calidad de estos productos. Se trata, igualmente, de un consumo estacional que mejora con los meses más cálidos, y además cuenta con la facilidad del consumo por copas.

FRUTA, ALGO DE MADERA Y USO EN COCTELERÍA
Beber fruta. He aquí otro punto a favor de este tipo de vinos que desprenden agradables aromas frutales, aportan frescura y son fáciles de beber frente a la complejidad de un trago más áspero y, cómo no reconocerlo, que se mueven dentro de un baremo de competitividad en cuanto a la calidad-precio con unos precios asequibles para casi cualquier bolsillo.

 

 

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