La destilería homónima ha querido homenajear el bar donde este ‘whiskey’ creció en toda su esencia. Hace 125 años que cerró el mítico Red Dog Saloon en Lynchburg (Tennessee) y ahora Jack Daniel’s embotella su esencia en una edición especial

Pedir un ‘whiskey’ sobre una barra de madera, en un salón repleto de vaqueros y donde se escucha una música de fondo mientras los ventiladores del techo tratan de apagar el sofocante calor del sur de EE.UU. no es sólo una escena de película.

Jack Daniel’s, el creador de este primer trago registrado en territorio estadounidense, lo vivía cada día en su mítico Red Dog Saloon, que cerró hace 125 años.

Para celebrar lo que significaron estas puertas dobles, la marca ha querido crear una edición especial que recoja todos los elementos de esa imagen solamente abriendo una botella: un ‘whiskey’ con fuerte sabor a historia y un envase que recuerde al gran perro rojo del que no se sabe si existió de verdad y dio nombre al local o si era una metáfora de las historias que se escuchaban entre las cuatro paredes de madera y que hacían enrojecer a cualquiera que no se hubiera tomado un trago antes.

El cuidado ‘packaging’ de la Edición Especial Limitada Red Dog Saloon guarda en su interior el ‘whiskey’ más genuino: un Jack Daniel’s Old N.7 pero embotellado con una graduación más elevada, a 43% vol. exactamente, que da un toque profundo y recoge el más puro estilo ‘western’ americano filtrado por el carbón de arce.

Buceando en la historia es fácil de intuir estos 150 años de vida a través de las grandes imágenes de la marca. El culpable de este icónico ‘whiskey’ es Jasper Newton Daniel, quien desde su destilería de Lynchburg (Tennessee) consiguió convertir una receta local en una de las bebidas más internacionales y reconocibles del mundo.

Era el año 1866 pero, décadas después, todos los que han seguido en la marca demostrando su amor al ‘whiskey’ han tenido claro que debían mantener ese espíritu, esa esencia, pasara lo que pasara.

La destilería de Jack Daniel’s, ubicada en la misma ciudad en la que nació, se caracteriza por un mimo especial para que la producción de este líquido siga los cánones clásicos del auténtico ‘whiskey’ americano.

La misión de vigilancia ha ido trasmitiéndose desde las manos de Mr. Jack a la garganta de los maestros destiladores que asumen la tradición y la ortodoxia en la producción como una regla marcada a fuego. Ahora es el turno del séptimo maestro destilador, Jeff Arnett, que es consciente de su papel de “heredero” de Jack Daniel’s, y de garante del tesoro de este ‘whiskey’. Quizá por eso la cata sigue siendo un clásico: en sabor, este ‘whiskey’ recoge aromas de suave fruta madura con cáscara de manzana verde y roble caliente. Tras el primer sorbo, se obtiene el caramelo, la vainilla y el roble tostado, con una copiosa sensación en la boca que recuerda a una especia picante. Para finalizar, toques de roble tostado y caliente, que terminan en matices de azúcar moreno. Su color es ámbar, de un cárabe tostado.

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