En su oferta gastronómica conviven armoniosamente los pescados y mariscos con diferentes propuestas de arroces, que también preparan para llevar, así como con la huerta valenciana, creando unos platos envueltos en la mejor calidad

Con un nombre sugerente y evocando la esencia de los platos que en él se servirían, abrió sus puertas el restaurante Gran Azul en el mes de diciembre de 2014 en la ciudad de Valencia. Y lo hizo además con un apelativo: “Arroz y Brasas”, para ser aún más elocuente con su completa oferta culinaria y la principal técnica de realización de las recetas.  

Los artífices de este acogedor restaurante, de líneas depuradas y cocina a observar por el cliente, son Abraham Brandez y su esposa. El ADN de Abraham está conformado por el mundo hostelero y por la ciudad del Turia que le vio nacer. “Me crié entre restaurantes y negocios de hostelería porque mis padres siempre se dedicaron a esto. Y yo siempre he tenido la idea de hacer un restaurante enfocado principalmente al producto del mar y también, por supuesto, al tema de los arroces; algo que llevamos en la genética en Valencia, y yo además por las actividades de mis padres. De ahí lo de arroz y brasas, y lo de Gran Azul, que hace referencia al océano, como detalla Abraham Brandez. 

En la oferta de Gran Azul, que invoca al océano y hace un guiño a la película homónima, favorita de la mujer de Abraham, como me relata, se cocina el mar esencialmente, aunque también los productos de la huerta son niña bonita en el establecimiento. “En la carta hay mucha sugerencia de lo que da el mar y también de productos de la huerta, que es muy buena en Valencia. De hecho, hacemos una unión entre el mar y la huerta”, puntualiza Brandez. 

El dinamismo y la temporalidad se apodera de las propuestas gastronómicas del restaurante. “Tenemos una carta que cada día va cambiando, hay mucha rotación, aunque tenemos platos fijos que no podemos quitar porque los piden los clientes como ‘La caldereta de cabracho’; el ‘Arroz de pescado de roca y gamba’; el ‘Rodaballo a la brasa’; la alcachofa en invierno; o la ‘Gamba roja del mediterráneo’ a nivel de entrantes, por ejemplo. 

Leer el artículo completo en la revista