Los lazos con Hispanoamérica son estrechos. Si conocida es en nuestro país la letra de aquella canción mexicana, de género ranchero y mariachi, que reza: “México lindo y querido”, entonada a la perfección, por Jorge Negrete, la pluma de Chucho Monge; no lo es menos, su bebida de espíritu puro y cristalino, como es el tequila. El espirituoso obtenido por destilación de mostos preparados del material extraído de las cabezas de agave tequilana Weber variedad azul, sin adicciones de otros azúcares que no sean los que aporta dicha variedad de planta, posteriormente hidrolizados o cocidos, y sometidos a fermentación alcohólica con levaduras. Presumir de llamarse tequila no es cosa fácil ni de todos. “Para que una bebida pueda considerarse tequila, debe cumplir con lo dispuesto en la Norma Oficial Mexicana NOM-006-SCFI-2012 Bebidas Alcohólicas-Tequila-Especificaciones y en la Declaratoria de Protección de la Denominación de Origen Tequila. Podemos mencionar principalmente el hecho de que debe estar elaborado con agave tequilana Weber, variedad azul cultivada dentro de la zona protegida por la Denominación de Origen Tequila (D.O.T.) que comprende 5 estados: Jalisco, Nayarit, Michoacán, Guanajuato y Tamaulipas. De esos cinco estados, sólo Jalisco incluye todo su territorio en esa zona protegida, ya que del resto sólo se contemplan dentro de la D.O.T. algunos municipios específicos. Asimismo, es importante señalar que el tequila debe recibir la verificación y certificación de un organismo evaluador de la conformidad con la NOM, que en este caso es el Consejo Regulador del Tequila, A. C. (CRT), manifiesta José Torres Díaz, verificador internacional del Consejo Regulador del Tequila, A.C.

 

 

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