La implantación de las nuevas tecnologías y de la IA en la hostelería y la restauración ha cambiado la forma de organizar los negocios y hasta el modo de hacer los menús
La Inteligencia Artificial (IA) ya no es una promesa futurista en el mundo de la hostelería y la restauración. La IA se ha convertido en una palanca operativa que está redefiniendo cómo se gestionan los restaurantes y los hoteles, cómo se captan más clientes y hasta cómo se diseñan los menús para hacer de estos lugares, negocios más competitivos.
La clave está, sin duda, en la importancia de los datos, ya que se han convertido en un ingrediente estratégico a la hora de gestionar cualquier local de hostelería y no sólo por lo que puede generar sino también por lo que puede impedir que se pierda por mala gestión o desconocimiento.
En este contexto, el Centro Tecnológico de Gastronomía del Basque Culinary Center, el GOe Tech Center, ha emitido un informe en este 2026, el “Gastronom IA: inteligencia artificial y alimentación en 20 claves”, donde tratan de determinar cómo las nuevas tecnologías, y sobre todo la IA, se han convertido en la palanca de un cambio silencioso para el sector y que, inevitablemente, está impactando hasta en la creación de sabores, en los distintos nuevos aportes y en la cultura gastronómica.
El documento muestra cómo la IA ya es un motor real de transformación para la gastronomía, haciendo posibles escenarios que antes eran inimaginables como anticipar si un sabor va a gustar o no antes de cocinarlo o crear un café sin granos con propiedades sensoriales similares al original, y hasta elaborar productos tipo “queso” o “miel” de origen vegetal desarrollados mediante esta tecnología y donde ni siquiera tengamos que implicar leche o abejas.
Los profesionales de la hostelería son conscientes de que, en su día a día, son muchas las fórmulas en las que enfrentan situaciones ya con la aplicación de nuevas tecnologías.
Así se tratan ya los sistemas de recomendación, los paneles sensoriales virtuales y hasta modelos predictivos que empiezan a definir qué se considera “bueno” dentro de cada oferta gastronómica y a qué llamamos “auténtico”.
Quien sabe cómo utilizar esta información y aplicarla a su organización de trabajo transformando los datos en conocimiento útil, está consiguiendo muchas ventajas sobre quienes aún no incluyen este tipo de tecnología en su organización laboral.
De hecho, se estima que los restaurantes que aplican IA en pricing y demanda mejoran su margen de beneficios entre un 5 y un 15 %, y que la personalización con IA puede aumentar la tasa de repetición de los clientes hasta en un 20 %, según datos aparecidos en este mismo informe.
Hasta ahora se había hablado mucho del impacto que podía tener en estos negocios la reducción del desperdicio mediante fórmulas de predicción de consumo. Hay estudios que lo sitúan en un ahorro del EBITDA de entre un 25 y un 30 %, cuando hablamos de alimentos, y entre el 35 y 45 % si se trata de la gestión de inventarios.
Pero ahora son muchos los que están dando un paso más. Desde hace meses, cada vez más negocios de restauración apuestan incluso por generar los menús automáticamente basándose en el historial de pedidos en tiempo real o en las preferencias nutricionales detectadas.
La tecnología que se ha desarrollado con la IA permite incluso crearlos en base al análisis de las expresiones faciales al ver los platos o, al estado emocional de cada cliente que se puede saber a través de reconocimiento facial, aunque habrá que esperar algunos años para que esto sea una realidad en la mayoría de los bares.









