Qué tendrá el norte que todo lo que se erige allí parece bañado en las mejores esencias, y no sólo entran en esta afirmación sus parajes, su clima y su gastronomía, admiradas por todos, sino también las personalidades y profesiones que allí se forman. Es el caso de Alberto Benedicto, el ‘bartender’ protagonista de este reportaje. Alberto nació en Donostia, conocida también como San Sebastián, una ciudad que muchos califican como una de las más bonitas de España. Su geografía dominada por la bahía de La Concha, su corte francés y aburguesado y los eventos que tienen lugar en la misma como el Festival Internacional de Cine de San Sebastián y el Festival de Jazz, hacen a esta ciudad un enclave único, que se convertirá en Capital Europea de la Cultura en 2016.
Estas influencias culturales, acompañadas de un talento especial, han hecho que Alberto haya decidido adentrarse recientemente en el mundo de la coctelería, “mi andadura como coctelero comenzó hace tan sólo un año”, explica. Y es que esta nueva promesa de la coctelería, según añade, lleva ocho años dedicado a desarrollar su otra profesión: “Dirijo el restaurante Ametzagaña desde hace más de 8 años y ya en este cargo preparaba los ‘gin tonic’, elaboraba los sorbetes de las bodas -que eran y son unos de los productos que más me gusta por su sabor refrescante, sus propiedades digestivas y por su bajo contenido en alcohol-. El año pasado me presenté al Campeonato de Coctelería de Guipúzcoa ya que la categoría era ‘Fancy Creative’, es decir, que los participantes podíamos utilizar lo que quisiéramos, incluidos los helados, para elaborar nuestra creación. Al ver esta posibilidad decidí inscribirme y participar mejorando uno de los sorbetes que solía hacer, que era de mandarina y vodka. Inesperadamente gané el certamen y conseguí una puntuación por parte del jurado degustador de casi 30 puntos de diferencia con el segundo. El nombre de este cóctel hacía homenaje a mi restaurante: ‘Cóctel Ametzagaña’.

 

 

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