La pandemia ha modificado algunos hábitos de los consumidores a la hora de desayunar y ahora los expertos recomiendan incluir legumbres para mejorar el perfil nutricional

Existe un viejo refrán que dice que debemos “desayunar como un rey, comer como un príncipe y cenar como un mendigo” en alusión a las comidas que realizamos durante el día, a sus composiciones nutricionales y a la cantidad de alimentos que ingerimos en cada una de ellas. De hecho, el tipo de desayuno del hotel es el primer criterio para el 69% de los españoles cuando hacen su reserva, según una reciente encuesta publicada por Hoteles.com. Cierto es que las recomendaciones varían en función del país, la edad, el sexo, la actividad física y otros factores, aunque la mayoría de nutricionistas recomiendan que esta comida aporte entre 300 y 500 kilocalorías para personas sanas, lo que representa entre el 15 y el 25% de la energía total diaria basada en una dieta de 2.000 kilocalorías. “Las recomendaciones de nutrientes deberán ser de media del 20% de la recomendación diaria, aplicando mayores o menores porcentajes en determinados nutrientes, en función de los valores medios nacionales obtenidos y su adecuación a las recomendaciones” recoge un informe elaborado por la Federación Española de la Nutrición (FEN).

Como ha ocurrido en casi cualquier aspecto de la vida, la pandemia ha provocado ciertos cambios en los hábitos de consumo, y el desayuno no se queda atrás. La Federación Española de la Nutrición realizó una encuesta para conocer estos cambios y hasta el año 2020 más de la mitad de los encuestados consideraba el desayuno como la comida más importante del día. Sin embargo, en 2021 el dato se iguala con los que consideran que todas las comidas tienen la misma importancia. Más del 90% afirmaron desayunar todos los días y es algo que se mantiene este año. Solamente el 16% respondió que sí realiza un desayuno más completo que antes de que se anunciara el estado de alarma y, mientras el porcentaje de personas que en 2020 no desayunaban por falta de tiempo era superior a los que no lo hacían por falta de apetito al levantarse, en 2021 es a la inversa. Menos del 5% de los encuestados prefieren no desayunar para comer más en la comida o cena; un porcentaje que se ha mantenido estable en ambos años. También ha aumentado en más de un 10% las personas que dedican más de diez minutos a desayunar. 

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