Hablamos con Giulia Ruscelli, Mejor Barista de Italia y ganadora del ‘Espresso Italiano champion 2025’, sobre el café y sus preparaciones para quien esta bebida es fascinante. “En un sorbito de café hay un mundo y se requiere mucha formación para ser un barista profesional y ofrecer una buena taza”, argumenta
El mundo del bar siempre estuvo presente en su vida. De madre barista, Giulia Ruscelli, acudía al bar de su progenitora después de la escuela. Un ambiente que se podía decir que llevaba en sus genes, pero que no la pertenecía. Una pasión por la profesión que descubriría más tarde, casi por casualidad, como suele suceder con las grandes decisiones que modifican los destinos humanos.
Al terminar sus estudios escolares, Giulia siguió otro camino formándose en una escuela de peluquería y estética. “Cuando me fui a vivir sola tuve la necesidad de ganar más y no me bastaba con el trabajo de peluquera, así que decidí hacer la temporada veraniega trabajando en una estructura hotelera junto al mar. Aquí comenzó todo, me enamoré del trabajo y, aunque no tenía ninguna experiencia en hostelería, vi que se me daba bien y, desde entonces, no lo he dejado. Comencé como camarera durante los primeros años pero siempre acercándome al servicio de cafetería, restaurantes y hoteles”, comenta Giulia Ruscelli.
De allí, su salto fue exponencial en el sector hostelero. Mejor Barista de Italia y ganadora del ‘Espresso Italiano Champion 2025’, una competición nacional organizada por L’Instituto Espresso Italiano (IE).
Desde el año 2017, trabaja en Lovo Bar e Pasticceria, in Piazza Saffi, en Forlì, su tierra natal, en la región italiana de Emilia Romagna, moviéndose como pez en el agua detrás de la barra y ofreciendo cafés que llevan como complemento sus grandes dosis artísticas y de ‘savoir faire’. El mundo del ‘espresso’ y del ‘cappuccino’ es su hábitat natural, y desde hace unos años Giulia decidió especializarse en ‘Latte Art’ con el fin de ofrecer un servicio extra a la clientela y así comenzó su periplo formativo en este arte.
Una formación dividida en niveles de dificultad (Latte Art Grading System) en la que Giulia Ruscelli ha alcanzado el máximo nivel, que haciendo una similitud con las artes marciales y sus cinturones de blanco a negro, Giulia se ha hecho con el cinturón negro. “También hay el nivel gold (oro) que aún no he realizado”, menciona.




