La hermandad romántica del ‘whisky’ escocés siempre camina a su aire. A pesar de la pandemia, su liderazgo no se discute, al mismo tiempo que entra en una nueva era de imagen moderna y acercamiento inclusivo 

Da la sensación de que el mundo del ‘whisky’ es más volátil que nunca. Sin embargo, impone todavía su respeto. Hay cosas que nunca cambian. Como que Escocia siga siendo la zona cero de este espirituoso noble, histórico y todavía líder en el mercado español. ¿Todavía? Mediremos los efectos causados por la pandemia, determinados por los cambios forzosos de hábitos en el consumo de bebidas, pero nos detendremos también en la modernización de su imagen, en las tendencias productivas y de servicio y hasta en la irrupción crucial de la mujer en el sector.    

Mucho antes del factor Covid-19, en España el ‘scotch whisky’ seguía siendo “sexy”, como así lo expresó Tom Bruce-Gardyne, periodista experto y apasionado del ‘whisky’, allá por 2001. Hace ya veinte años, dejaba notar que “en la tierra natal del whisky”, la bebida nacional parecía ser el “Smirnoff Ice”, siendo alternativa para los jóvenes de Glasgow viajar al “paraíso bañado por el sol donde reina el whisky”: España, que en ese momento superaba a Gran Bretaña, Estados Unidos y finalmente a Francia hasta convertirse en el mayor consumidor de ‘whisky’ escocés. Si en Escocia era una bebida que mostraba signos de abandono por sus connotaciones viejunas, en España se disparaba su consumo antes de la medianoche entre los jóvenes de menos de 35 años. Todo esto, el confinamiento y la pandemia lo ha vuelto a modificar, como también empieza a cambiar cierto “pensamiento melancólico” de los productores y su selección de maltas, cuando antes “el resultado final se ahogaba en la mezcla dulce y gaseosa” del típico “cubata” de barra.    

Ya en 2020, el propio Tom Bruce-Gardyne afirmaba en ‘Whisky Invest Direct’ que, si a principios del milenio España casi había superado a Francia como el mayor mercado de exportación de ‘whisky’ escocés, en ese momento había sido relegado a puestos más discretos. En realidad, según los datos que la ‘Scotch Whisky Association’ (SWA) ha facilitado a Bar Business, España en 2020 fue su noveno mercado de exportación por valor (un 39,59% menos que el ejercicio anterior cuando se llegó a alcanzar más de 180 millones de libras esterlinas) y el décimo en volumen (un 36,06% menos que en 2019).

Si en la década de los noventa los jóvenes españoles abrazaron el ‘whisky’ con Coca-Cola en bares y discotecas, habría que preguntarse cuántos de ellos llegaron a sentir un verdadero gusto por el ‘scotch’ que años después pudieran seguir cultivando. Eso sí, antes de la Covid-19, las bebidas ‘afterwork’ y la ‘premiumización’ ya empezaron a marcar el camino, lo que colocaba al ‘whisky’ escocés todavía como la bebida alcohólica más importante de España, por delante de los licores y de la ginebra. Los ‘single malts’ -un ‘boom’ relativamente reciente, cuando antes se llevaba el ‘blended’, compartir producciones finas con otras más recias- se abrían paso y el mercado ‘scotch’ sumaba varios años de estabilidad. Y, de acuerdo con los resultados a nivel global de las grandes marcas, parece que el ‘scotch’ ha resistido los estragos del virus, sobre todo si atendemos a algunas subidas espectaculares en Asia o en Europa del Este. 

Leer el artículo completo en la revista