Un sueño que permanece en el tiempo. Eso es el ron dominicano Matusalem. Una fórmula secreta, de carácter familiar, transmitida de generación en generación que sigue intacta desde hace 147 años

Su origen hay que buscarlo en Santiago de Cuba en el año 1872 cuando los hermanos Benjamín y Eduardo Camp, de nacionalidad española, y su socio Evaristo Álvarez abrieron una destilería de ron con el propósito de crear el ron más suave y de alta calidad nunca antes degustado, e inspirándose en el proceso de elaboración y añejamiento del Jerez, brandy o coñac, el método de Solera. Sistema que fue adaptado para la producción del ron con el fin de crear una gama de suavidad excepcional y mezcla única fruto de la combinación de diferentes rones añejos.  

Todo ello ha hecho que Matusalem sea uno de los rones más galardonados del mundo, como indica Zamora Company, empresa comercializadora de esta marca y sus diferentes productos en el mercado español.

Comencemos con el Ron Matusalem Gran Reserva 23. Se trata de un ron Ultra Premium que satisface a los paladares más sofisticados y perfeccionistas. Posee un color ámbar con irisaciones anaranjadas cobrizas. En nariz, nota sutil de frutos secos sobre tostados sutiles y tonos de pastelería. Sensación de miel fresca con toques de flores como la magnolia y la flor del almendro. Fondo de azúcar caramelizado y ‘toffee’. También se aprecia un fondo tropical de mango enlazado con maderas finas, exóticas y cedro, también se puede saborear un toque de chocolate blanco y almendras. En boca es fino y elegante, evidencia el tono cremoso. Destaca un fondo de regaliz sobre tonos de almendras/avellanas tostadas balsámicas. Muy complejo y en evolución en la copa pasando de sensaciones frescas a frutos secos volviéndose muy sofisticado, con una amalgama de matices equilibrados y sofisticados, con un toque final que recuerda al Jerez. 

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