El restaurante plasma en sus platos el espíritu del ‘terroir’ de Cantabria. Presenta tres recetas que les han acompañado a lo largo de esta década de recorrido y que son muy significativas para su público y para el propio equipo

Espectacularidad es la palabra. Para el paladar y la vista del comensal. Y es que el restaurante cántabro El Remedio, que este año cumple una década, ni pasa desapercibido ni es indiferente a nadie.

‘Enclavado en un marco inigualable, en Ruiloba, donde la naturaleza habla por sí sola, entre acantilados y montañas, escuchando la bravura del mar Cantábrico y casi tocando con las manos una ermita del siglo XIX, se erige este tempo del buen comer que recrea el alma del territorio cántabro gracias al ‘savoir faire’ del chef Samuel Fernández y su equipo.

Platos saludables, originales, llenos de color y con diferentes texturas en los que el producto es la auténtica estrella, llevan deleitando al comensal desde su apertura hace diez años. Samuel es amante confeso del mejor producto de temporada, ofreciendo en cada estación una propuesta gastronómica muy especial con la que seduce a los paladares más exigentes. Al igual que los conquista con la lista de vinos que ofrecen y que sorprende por la variedad de referencias de generosos y espumosos.

La filosofía de este restaurante es el compromiso con la agricultura y ganadería locales, por ello seleccionan y miman la materia prima realzando con una técnica impecable su auténtico sabor, que se muestra nítido, contundente y lleno de matices.

En El Remedio, Cantabria no solo se vive también se degusta. A modo de ejemplo, desde el restaurante nos presentan tres recetas que les han acompañado en la carta a lo largo de esta década y que ocupan un lugar muy especial para todo el equipo y también para sus clientes. “Estos tres platos tienen en común que encuadran muy bien la cocina de El Remedio: son sencillos y con mucho sabor”, expresa el chef. ¡Saboréenlas!

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