El mercado de salsas en nuestro país sigue un crecimiento estable, liderando la innovación las de sabores exóticos. Sin embargo, tanto recetas clásicas como novedosas siguen una tendencia de reformulación para reducir el contenido en sal, azúcar o grasas

Los nuevos hábitos de vida tienden a ser cada vez más saludables, nos preocupa mantener una alimentación equilibrada y eso se nota en la mayoría de tendencias de elaboración de fabricantes de diversos productos alimenticios. Sin embargo, desde hace más de dos décadas las cifras de obesidad suponen un serio problema y un reto para la salud pública en España y resto de Europa. Por este motivo, y con el fin de promocionar esos hábitos saludables nutricionales junto a la práctica de la actividad física, para hacer frente a la obesidad y el sobrepeso, la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN), organismo autónomo adscrito al Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, desarrolló el Plan de Colaboración para la Mejora de la Composición de los Alimentos y Bebidas y Otras Medidas 2017-2020 con diversas políticas de reformulación para la reducción de algunos nutrientes en los alimentos y bebidas, como sal, azúcar, ácidos grasos y grasas ‘trans’ de origen industrial. Según AECOSAN, “la reformulación o mejora de la composición nutricional de los productos es una de las intervenciones más eficaces para favorecer un mejor entorno alimentario y opciones más saludables”. Esta técnica consiste en “mejorar el contenido de ciertos nutrientes seleccionados (grasas saturadas, grasas ‘trans’, sal o azúcares) de los alimentos”, manteniendo la seguridad alimentaria, sabor y textura para que el producto siga siendo aceptado por los consumidores. Esto, como es lógico, puede hacerse hasta ciertos límites por aspectos tecnológicos, organolépticos legislativos, microbiológicos o económicos.

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