La coctelería de este local clandestino del Born se renueva una vez al año con una carta muy trabajada e investigada. Esta temporada, los cócteles están inspirados en las leyendas históricas del Mar Mediterráneo

Giacomo Giannotti creció entre botellas de ‘amaro’ y cócteles típicos de los aperitivos clásicos italianos que se servían en la heladería de sus padres, en Marana di Carrara, en plena costa de la Toscana. No es de extrañar que cuando este italiano tuvo la oportunidad de crear una coctelería en España, concretamente en Barcelona, eligiera llamarla Paradiso, un recuerdo de su infancia, un compromiso con el futuro, un estado mental que se nota nada más atravesar sus puertas.

“Siempre me ha fascinado el mundo de la coctelería. Por eso estudié hostelería y después de la escuela decidí mudarme a Londres para aprender inglés y formarme como ‘bartender’”, reconoce este artista de la coctelera.

La capital británica es un foco de atracción para la mayoría de quienes quieren saber todos los secretos que dan vida más allá del trago a un cóctel, sobre todo, entre los clásicos. Pero Giacomo reconoce que tuvo suerte y entró en locales de alto ‘standing’ como Eclipse Bar y Be at One Cocktail Bar.

Durante cuatro años exprimió cada experiencia, cada mezcla para absorber los secretos de una profesión que ha formado parte de su vida desde que era pequeño. Pero, a su vez, echaba de menos algo que también forma parte de su personalidad, el Mar Mediterráneo, así que decidió mudarse a una ciudad con mar y con mucha agitación coctelera en sus calles: Barcelona.

“Aquí trabajé en el Eclipse Bar del W Hotel y luego pude afinar el arte del servicio y de la ‘mixología’ en el Ohla Hotel, a lado del maestro Giuseppe Santamaria”, asegura.

Fue un aprendizaje único que lo llevó en el año 2014 a conseguir el título de Mejor Bartender de España en la ‘World Class Competition’. Este espaldarazo fue clave para que Giacomo se lanzara a su proyecto más personal, a cumplir su sueño, y en diciembre de 2015 abría las puertas la coctelería Paradiso.

Este ‘bartender’ asegura que una de las características principales de su local es que se basa en experiencias y no sólo en servir tragos. La idea es que quien entre por la puerta se sienta, realmente, en el cielo, en una nube donde poder exigir que los cinco sentidos sean complacidos al mismo tiempo.

“Más allá de servir un cóctel, intentamos sorprender al cliente en sus cinco sentidos con el ambiente, la decoración, la música, los pastramis, el servicio y, por supuesto, los cócteles. Se trata de cuidar los detalles, eso es lo que nos hace diferentes del resto”, explica.

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