En el restaurante ubicado en pleno Distrito 41 de Madrid, el chef y propietario Iván González, de raíces valencianas, apuesta por una cocina de corte clásico, ofreciendo platos tradicionales, sencillos y ricos basados en productos seleccionados y de temporada

El restaurante Barra y Mantel lleva ofreciendo desde enero, cuando abrió en pleno Distrito 41 de Madrid, una cocina basada en los buenos productos, todos de temporada y según la disponibilidad del mercado, tal y como se practicaba en el pasado.

Tras años asesorando a otros grupos de restauración, el chef Iván González, quien siempre tuvo su propio negocio tanto en Valencia, su ciudad natal, como en Ibiza, ha querido crear un nuevo concepto, más personal, donde él mismo se encargase directamente de seleccionar los proveedores, el equipo de trabajo o el diseño de los platos.

A partir de su experiencia, que siempre ha estado ligada a la cocina de producto y mediterránea, el chef ha plasmado una carta de corte clásico basada en platos tradicionales que nunca pasan de moda: carnes y pescados, arroces, guisos, platos como ‘Canelones de solomillo y trufa’, el plato más exitoso, o las ‘Albóndigas de chuletón’, elaboradas con carne madurada durante 50 días. Además de la carta, semanalmente el chef ofrece dos o tres sugerencias, según los productos de mercado y de temporada.

Barra y Mantel posee una bodega con un amplio abanico de referencias españolas, francesas y algunas alemanas, todas expuestas a la entrada del local, y cuenta con una cocina abierta en horario ininterrumpido. Para las tardes, han diseñado una carta específica, más breve, que permite comer o picar hasta las 20.00h y está pensada para acompañar con un vino, como una tabla de quesos, conservas, ibéricos y ‘bocatines’. También cuidan la coctelería, de corte clásico en línea con la cocina.

El local, con una capacidad para 80 comensales, cuenta con una gran barra central y taburetes y con mesas redondas con mantel de lino y “la mesa del chef”, con capacidad para siete personas, para una mayor privacidad.

En las paredes lucen los nombres de algunos oficios y negocios de antaño e imágenes de Madrid de los años 40 y 50, época en la que está inspirado el local.

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