El grupo de restaurantes tiene previsto crecer antes de que acabe el año con cuatro nuevas aperturas y una idea decidida de crear locales donde se coma bien dentro de un espacio coqueto y acogedor

Tiene sólo cinco años, pero el grupo El Kiosko no sólo sabe andar ya, y bien suelto, sino que está aprendiendo a coger carrerilla en su crecimiento. Para este último trimestre del año están a punto de colgar el cartel de “recién abierto” en cuatro nuevos locales. Y aún hay más de cara al año próximo: “Nuestro plan de expansión para 2019 es ambicioso, y queremos culminar el ejercicio con 20 restaurantes operativos en todo el territorio nacional, consolidándonos como una de las alternativas más rentables del mercado de la restauración”, apunta su responsable Roberto de la Cuerda.

El primer restaurante de El Kiosko abrió al público en El Cantizal (Las Rozas) en el año 2013. Estaba concebido como un espacio gastronómico en clave informal, precisamente ubicado en un quiosco acristalado que acabó dando nombre a todo el grupo y en el que se ofrecía (y se ofrece) una forma de comer de picoteo de calidad, sabrosa, sin artificios, asequible y adaptada a cualquier momento del día.

De ese primer restaurante, han ido saliendo, como hijos pequeños y en ocasiones más creciditos, otros nueve restaurantes repartidos entre Madrid, Barcelona e Ibiza, de los cuales cinco son franquicias y cuatro son de gestión directa por el grupo.

Ahora le ha tocado el turno a Málaga que antes de que acabe 2018 tendrá su propio Kiosko, ubicado en el Centro Comercial Plaza Mayor. Es una de las aperturas que tienen ya a punto y que vendrá acompañada de la de Tres Cantos, la del Centro Comercial La Moraleja Green y la de Majadahonda.

Eso sí, cualquier local que quiera llevar el nombre de El Kiosko tiene que cumplir unos requisitos mínimos que forman la filosofía de negocio y gastronómica de esta cadena. Siempre se buscan locales en los que el cliente viva y disfrute de una verdadera experiencia gastronómica pero enmarcado en un espacio acogedor y coqueto, con un ambiente agradable y especial, que haga sentir a cualquiera que se siente a una de sus mesas como en casa.

“En cuanto a la comida, desde el grupo queremos potenciar el concepto de “compartir”, para que la experiencia culinaria sea más auténtica y divertida”, aclaran desde la compañía.

Con este concepto como base, su apuesta hacia el cliente es ofrecer cartas cuidadas, amplias y versátiles que puedan ser del gusto de todo tipo de público y en la que se piensa con mucho mimo la propia presentación de los platos.

De esta forma, ha transformado un concepto de comida casi de paso en su especialidad: compartir un picoteo sencillo, sin artificios, pero sabroso y asequible, cocinado a partir de un producto de calidad y en una mesa que te haga sentir en familia. 

“Todos los restaurantes El Kiosko adoptan la misma filosofía y la misma manera de entender la experiencia gastronómica, pero también es verdad que cada local, por su emplazamiento, es único y siempre sacamos lo mejor de cada espacio en cuanto a iluminación, disposición de las mesas, equipo, etc”, explican desde la dirección del grupo.

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