Los fabricantes de hielo celebran que la hostelería haya vuelto a la normalidad y señalan que los profesionales buscan máquinas que optimicen los costes operativos, que ofrezcan facilidad de uso y estándares exigentes de calidad, seguridad y sostenibilidad 

Los fabricantes de máquinas de hielo empiezan a respirar al mismo tiempo que el pulmón turístico y hostelero vuelve a los números de antes de la pandemia. La mayoría reconoce que se ha recuperado el ritmo de 2019 pero dos años de confinamientos y cierres no han pasado en vano y muchos de los profesionales de la hostelería han cambiado su forma de ver ese producto básico, el hielo, al que no siempre se le daba la importancia que tiene.

“La nueva normalidad que ha creado la pandemia de la Covid-19 está cambiando ya muchas cosas, pero en algunos ámbitos, como el alimentario, resulta aún más urgente adaptar procesos y productos a los nuevos estándares de seguridad y asepsia. Uno de los criterios generales que guían estos cambios tiene que ver con la economía en el manipulado y transporte; en otras palabras, eliminar de la cadena de suministro todas las etapas y actores que no sean imprescindibles para minimizar los riesgos de contaminación”, explican desde ITV Icemakers, una de las empresas relevantes en la fabricación de máquinas de hielo.

De hecho, los productores abanderan el concepto mágico que cambia la percepción que se tiene del agua congelada: “Curiosamente el hielo rara vez es citado entre los productos a los que se atribuyen las bondades del kilómetro cero. Nos preocupan, con motivo, los fungicidas, los conservantes y los envases plásticos, pero olvidamos que estamos mezclando nuestro trabajado cóctel con 100 gramos de agua en forma de cubitos de hielo, o que exhibimos el mejor pescado ¡durante horas! apoyado sobre escamas de hielo. Y hay que cuidarlo”, añaden desde esta compañía.

Leer el artículo completo en la revista