La cocina de Sasha Boom, marcada por el mestizaje asiático y peruano, ha incorporado recientemente nuevas recetas que acogen nuevos destinos exóticos como Malasia, Singapur e Indonesia. Además su oferta coctelera, liderada por el pisco, también cuenta con nuevos tragos

El sudeste asiático, en particular Tailandia, resume su versatilidad cultural en una frase: “Same same, but different” (igual igual, pero diferente). El mismo lema que abraza Sasha Boom, el proyecto más reciente de los artífices de Pink Monkey, una de las aperturas más exitosas de Madrid en el último año, junto con la colaboración del chef Luis de los Ríos. Y la oferta del restaurante le hace justicia a ese himno de originalidad:  En sus fogones se cuecen platos orientales reinterpretados con mucha técnica, tratados de modo artesanal y elaborados con materias primas de primera calidad, que protagonizan una nueva carta, y en la barra se mezclan sabores, muchos de ellos encabezados por el pisco peruano, que logran trasladar al comensal a un viaje gastronómico de un modo diferente.

Bajo la filosofía “Asian Craft Food”, la nueva carta de Sasha Boom contiene una veintena de platos llenos de imaginación, sabor y raíces, pensados en su mayoría para compartir e, incluso, para comer con las manos. Entre los entrantes destaca el ‘Thai Beef Salad’, elaborado con carne de vaca gallega, papaya verde, chile lima, coco y cacahuetes. El ‘Arroz meloso de mariscos’ es otra de sus atractivas apuestas. Este arroz cocido a baja a temperatura en caldo de pescado y mariscos lleva como base pasta de ají amarillo y ají panca (pimiento seco), con guisantes, pimientos, pulpo, langostinos, mejillones y chipirones, acompañado de una chalaquita criolla y un alioli de Rocoto. Entre los ‘dumplings’ destaca como novedad el de ‘Ravioli de pato con salsa Pekín’, que evoca los sabores de Oriente.

Como parte del guiño a Perú, la oferta de tiraditos y ceviches es generosa y especifican: “nada que ver con los otros”. El ‘Tiradito de atún con salsa tamarindo, alioli de aguacate, puré de boniato y maíz morado’ es una experiencia única. Los amantes de lo picante pueden encontrar en la sección de “hits” el ‘Pulpo al fuego vivo con ají panca, crema de huacatay, alioli de kalamata y papa majada’. Y para los más valientes cuentan con el ‘Curry rojo thai con carrillera ibérica’.

Este restaurante, situado cerca de Ponzano, centro neurálgico de la restauración en la capital, ofrece un menú ejecutivo por 23,50 euros (primero, segundo, copa de vino o cerveza y postre o café). Además, para los curiosos a los que una comida tradicional no les resulte suficiente, hay un menú degustación guiado por un camarero por 39 euros. Sin duda, una buena opción para los que quieran adentrarse de lleno en esta cocina que fusiona sabores, texturas e ingredientes exóticos y que incorpora productos de países de Oriente Medio y el Mediterráneo, como Líbano o Grecia. Además, la nueva carta incluye también propuestas de otros países exóticos como la ‘Sopa Laska’, muy popular en Malasia, Singapur e Indonesia, elaborada en forma de sopa de fideos con un rico caldo de leche de coco servido con noodles, gambón, huevos de codorniz, chiles y setas shimeji. También otras opciones para los que prefieren la carne como las costillas Ibéricas, cocinadas a baja temperatura alrededor de 48 horas, laqueadas en una salsa hecha a base de aji panca, soja fermentada y batata deshidratada, y acompañadas de puré de Albahaca y Cilantro. No podía faltar además el tradicional wok de noodles, esta vez con langostinos, cebolla roja, cebolla china, pimiento rojo, pimiento verde, brocoli, y setas shitakes salteados al wok, con salsa de ostras y soja, acompañado con un crujiente de pasta wai wai.

En su afán camaleónico, la buena mesa no es lo único que ofrece este sitio. También la buena barra. Su coctelería, especialmente apetecible en el ‘afterwork’ o por la noche, donde también cobra protagonismo la fusión de sabores, las propuestas propias creadas por su ‘bartender’ Andrea Núñez son presentadas de una forma que no deja indiferente a nadie.

El trago que se roba todas las miradas del local y las de su terraza exterior -acondicionada para verano e invierno- es el pisco. El pisco peruano es una Denominación de Origen con la que se nombra al destilado alcohólico de uvas que se produce en dicho país desde finales del siglo XVI. Considerado uno de sus “productos bandera”, es la bebida típica de Perú y está elaborada a partir del vino fermentado de ocho variedades de uvas. Muy pocos espacios en Madrid ofrecen en su carta una sección dedicada sólo a esta bebida y sus variaciones.

 

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