Uno de los mayores avances para los restaurantes, bares y hoteles ha sido sin lugar a duda la conservación en frío de los alimentos que permite a su vez el almacenamiento. Sin embargo, en los últimos años, conseguidos los principales objetivos, la innovación de estos aparatos sigue dos direcciones que caminan de la mano: el ahorro energético y el uso de gases no contaminantes. En el caso de los armarios frigoríficos, también importa mucho el diseño y la versatilidad para adaptarse mejor a las necesidades variadas de los clientes. La mayoría de estas vitrinas están listas para funcionar de forma ininterrumpida 24 horas al día, 365 días al año y con diferentes funciones: bebidas, vinos, pastelería, alimentos en barra, refrigeración de alimentos perecederos del día… y un largo etcétera.
Las empresas que se dedican a la fabricación y distribución de estos aparatos aseguran que para optimizar la inversión que se realiza en un armario frigorífico hay que tener en cuenta primero sus características de ahorro, pero también lo que necesita cada negocio para llegar a una racionalización del consumo y a una mejora de la eficiencia.
“La nueva generación de frío está caracterizada por la alta tecnología y una apuesta clara por la eficiencia energética que ahorre costes a los clientes del sector Horeca”, explican desde la empresa Crystal Line, una de las más importantes en la venta de vitrinas y armarios refrigerados.
Además, los restauradores y hosteleros exigen a estos elementos “facilidad de manejo, versatilidad, flexibilidad pero, sobre todo, eficiencia energética”, repiten en lo que parecen ser las dos palabras mágicas en este negocio, según Crystal Line.
Fagor Industrial ha creado una maquinaria con el objetivo principal de garantizar la mejor conservación de los alimentos durante más tiempo a la par que se consigue reducir el consumo energético hasta en un 70%, aseguran desde la empresa de Mondragon. Esta característica supone una rebaja importantísima en el recibo de la luz en todos sus nuevos productos que permiten amortizar la inversión rápidamente.
En cuanto a las formas y tamaños, los hay de todos los gustos: podemos encontrar vitrinas de cristal curvo o plano, basculantes para mejorar su limpieza, con puertas traseras o con diferentes acabados, metalizadas, todas de cristal o sólo por un lado, para botellas de vino o para otros alimentos, según las necesidades de cada cliente. Por eso las empresas destacan que en esa diversidad tiene mucha importancia el diseño.
Los armarios refrigerados que se utilizan para encima de la barra suelen tener el motor montado por separado y así evitar el calentamiento de la zona y que no esté a la vista las tripas de estas vitrinas, mientras garantizan el frío con serpentín de tubo de cobre y un interior adaptado al alimento o al producto que va a alojar.

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