Este ‘bartender’ extremeño dejó todo para ponerse detrás de la barra y empezó una carrera de formación y profesionalización que lo ha convertido en uno de los nombres con más futuro entre cocteleras de la capital

Cisco Rodríguez reconoce que lo suyo, con la barra, fue cuestión de amor, pero amor a primera vista. Trabajaba como comercial pero decidió tomarse unos meses de descanso y se instaló en las Islas Canarias, donde el contacto con la coctelería tropical le sirvió para meterle el gusanillo en el cuerpo y querer seguir estudiando y trabajando más con líquidos y cocteleras.   

Cuanto volvió a su tierra, Extremadura, ya lo tenía claro. “Lo dejé todo, familia, amigos, pareja… y empecé a estudiar en Drinksmotion Andalucía durante un año”. De ahí, se mudó a Sevilla y de ahí, el salto a la capital, Madrid, en el Peyote San, donde ha desarrollado todo su abanico creativo.

Este ‘bartender’ reconoce que ha ido aprehendiendo la esencia de este arte de todos los maestros que se han cruzado por su camino y que le han hecho admirar y apostar por la coctelería con mucho sabor, la que más le gusta a la hora de diseñar nuevas mezclas y cartas de temporada.

“Me gusta que detrás de cada barra haya un trabajo de investigación importante pero que al final, los clientes puedan identificar fácilmente sabores, olores o conceptos”, explica Rodríguez.

Actualmente, como uno de los responsables de la barra del Peyote San, su trabajo se centra en una coctelería ‘japomex’, es decir, mezclas de bebidas provenientes de la cultura mexicana y de la japonesa, con sabores muy interesantes y muy marcados, donde las especias, los diferentes tipos de picantes y las frutas exóticas tienen un papel muy importante dentro de cada vaso que se sirve.

En todos estos años de trabajo y estudio, Cisco es consciente de que que lo más difícil del mundo de la coctelería es hacerse un hueco entre los más ‘top’, porque el nivel en España es muy alto, por eso, siempre ha apostado todas sus aspiraciones al trabajo, trabajo y trabajo.

“Si no trabajas duro y no te marcas tus propias metas te quedas por el camino”, aclara cuando se le pregunta por su trayectoria.

Sin embargo, el factor suerte también ha tenido mucho que ver en qué punto está ahora. Y es que parte de su meteórico ascenso entre agitados y mezclas se debe a la gente con la que ha compartido distintas estaciones de este viaje entre barras y que han sabido ayudarle a orientar la creatividad que desbordaba este ‘bartender’ extremeño en creaciones personales que le han dado una marca personal muy importante.

“Yo empecé como casi todo el mundo haciendo mojitos de sabores, y hoy en día gracias a estudiar y a los grandes profesionales con los que he tenido el placer de compartir barra y rodearme, puedo decir que lo que hago es mucho más interesante y divertido que esas mezclas iniciales”, asegura.

Su última locura ha sido marcarse casi a fuego en todas sus mezclas y creaciones la sostenibilidad como valor principal a aplicar detrás de una barra.

“Utilizamos en nuestro trabajo todo lo que normalmente tiramos a la basura para hacer nuevos ingredientes para nuestros tragos. Creo que todos tenemos que concienciarnos, desde las marcas hasta nosotros mismos, de la cantidad de productos que tiramos y que todavía podemos seguir aprovechando”, explica Cisco Rodríguez.

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