Los profesionales de este sector están haciendo un esfuerzo para destacar las bondades del agua mineral natural frente a la filtrada. La más vendida sigue siendo la variedad sin gas y el formato que más crece es el de cristal si hablamos del sector Horeca

Los datos de consumo siguen eligiendo como reina de las aguas al agua mineral natural embotellada. Y eso que en el sector Horeca sólo se vende el 30% de las botellas que se comercializan, siendo el consumo en hogares el que tiene una aceptación mayoritaria, según explica la Asociación Nacional de Empresas de Aguas de Bebida Envasada (Aneabe).

Sin embargo, la importancia del sector radica principalmente en los puestos de trabajos que se crean, 4.500 directos y 25.000 indirectos, y sobre todo en zonas rurales en las que apenas hay tejido industrial.

El agua envasada sigue siendo la bebida sin alcohol más consumida por los españoles, con una media de 132 litros per cápita y año, y una facturación que supone el 30% de la que genera, por ejemplo, el sector cervecero o las bebidas refrescantes. Según los datos de Aneabe, se puede hablar de una cuenta anual de 1.014 millones de euros aproximadamente.

Con estos datos, España se ha situado en el cuarto puesto de la Unión Europea en términos de producción y consumo aunque los empresarios del sector insisten en que el precio de venta al público es uno de los más bajos del continente.

De hecho, en 2018 se consiguió incrementar el valor del litro de agua envasada en un 2,4%, mejorando la facturación, aunque, según Ignacio Martitegui para Nielsen, el consumo sólo subió un 3%, impulsado sobre todo por el consumo en hogares y en restaurantes y hoteles.

Martitegui señala un verano mucho menos caluroso y mucho más lluvioso que otros años como una de las causas que han hecho que se contengan las peticiones de botellas de agua, sobre todo en la hostelería y restauración.

Como ya hemos explicado, entre las aguas envasadas, más del 97% de la producción corresponde a aguas minerales naturales. Sólo un 2% es lo que los expertos llaman agua de manantial y el resto serían aguas potables preparadas.

En el caso de España, el agua sin gas es la opción masivamente elegida cuando alguien pide una botella, al contrario que ocurre en otros países como Reino Unido, Alemania o Italia.

De hecho, el 96% del consumo de agua envasada es sin burbujas y sólo un 4% de las botellas que se sirven tienen gas, pese a que esta variedad está creciendo cada vez más con casi un 5% más de consumidores que se han sumado a esta moda, y llegando a una facturación de 59 millones de euros el año pasado.

Por su parte, Aneabe destaca la elección cada vez mayor del agua mineral porque se están produciendo cambios en los hábitos de los españoles que buscan cada vez más parámetros biosaludables en todo momento, también cuando tienen sed.

“Estos buenos datos responden al interés de los clientes por procurarse un estilo de vida saludable a través del consumo de productos saludables y el agua mineral natural responde perfectamente a estas características, permitiendo a los consumidores tener una correcta hidratación en cualquier momento y lugar”, explican desde la asociación.

Los productores insisten en que las embotelladas son aguas únicas y singulares que no tienen nada que ver al resto de líquido transparente y que pueden ser un complemento perfecto para mejorar nuestro estado de salud, con claros beneficios en diversos ámbitos.

Pero desde Aneabe advierten al consumidor de que tiene que saber qué le están sirviendo cuando pide agua embotellada y exigir que el producto que le pongan sobre la mesa tenga todas las garantías que exige la normativa.

“Las aguas minerales naturales son aguas subterráneas, puras en origen, con una composición mineral constante que se mantiene en el tiempo y que no pueden recibir ningún tipo de tratamiento químico o microbiológico para su consumo”, aclaran desde Aneabe.

Para cumplir esta garantía de información al cliente, uno de los aspectos más importantes es el embalaje: “El envase es un canal de información al consumidor y al hostelero fundamental. En el caso del agua mineral, con tan sólo mirar la etiqueta podemos conocer datos tan importantes como, por ejemplo, su procedencia, la composición mineral específica del agua mineral elegida, pudiendo optar por la que mejor se adapta a nuestras preferencias y necesidades específicas, mientras verificamos que efectivamente estamos consumiendo agua mineral natural”, añaden.

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