Para quien no esté familiarizado con este vocablo, la expresión “tomar un tequila derecho” significa beberlo “a palo seco”, sin sal ni limón ni refrescos, ni otras leyendas mercadotécnicas que puedan alterar la percepción al degustar estos destilados.

En México lo inventaron y lo saben, por eso nos recomiendan beber siempre sus espirituosos “a besitos”, a pequeños sorbos. Y es por ello que bautizamos nuestras colecciones con el nombre de Derechito, porque su alta calidad nos sugería disfrutarlo en trago derecho, sin distracciones. Los tiempos cambian y van trayendo novedades en los modos de consumo. Por ejemplo, el clásico vaso de caballito está dando paso a cristalería fabricada específicamente para su ingesta. El uso de copas con cálices más generosos – como las de Jerez o fortificados, que permiten la apertura de estas bebidas tan nobles-, unidos a cuellos que concentran los aromas, así como a un tallo más alargado (para alejarlo de los olores que se puedan desprender de nuestras manos, muñecas o ropa), mejoran radicalmente la experiencia organoléptica de estas catas.

Los tiempos cambian… La tecnología permite un mayor acceso a la información, lo que se traduce en clientes más preparados y exigentes. Las mejoras en el transporte acercan pueblos y productos con más facilidad. Es por ello que las cosas que están bien hechas deban defenderse y preservarse más que nunca y, en el juego de combinar con armonía ambos conceptos, tradición e innovación, en Derechito intentamos potenciar la modernidad en el diseño, con Napoleonagencia, y al mismo tiempo mantener las viejas costumbres en la elaboración de nuestros productos con la destilería de Tequila Selecto de Amatitán, que desde 1942 lleva maquilando algunas de las mejores expresiones de tequila de todo México.

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