Mamainé Mojitos lleva más de 30 años demostrando a sus clientes que café y copa es una buena opción para cualquier día de la semana. El local está situado en el barcelonés barrio del Born y su especialidad son los mojitos, de cualquier sabor que uno se pueda imaginar

Cuando Christian Rubio abrió Mamainé Mojitos, dos cosas le rondaban por la cabeza: dar un buen café a sus clientes y que se pudieran tomar un mojito diferente cada día de la semana. Además, este pequeño local en el Born no era el primero que abrían, ya que Mamainé comparte familia con El Copetín, que lleva 36 años en la brecha.

La pasión de Christian Rubio era el diseño gráfico, de hecho fue lo que estudió, pero su padre, propietario de El Copetín, le metió el gusanillo de la coctelería, del buen servicio y, sobre todo, de lo nuevo, la creatividad y la innovación.

Así que, en 1986 se independizaba de la familia y decidió abrir este local que en ámbito decorativo describe como una “cafetería estilo parisino, con una terraza muy chula que da al Paseo del Born y mesitas de estilo francés”. Incluso una de las paredes de Mamainé está llena de flamencos rosas, una decoración llena de color que aterrizó en el barrio casi como una revolución, explica Rubio.

“Mamainé fue en su día como un soplo de aire fresco aquí porque era un local muy colorido y divertido y empezamos a crear mojitos de muchísimos sabores”, recuerda su propietario.

De hecho, los mojitos variados son una de sus especialidades. Cada año, Christian Rubio ha ido introduciendo sabores diferentes hasta llegar a una carta de 30 mojitos, todos naturales, incluido el de Möet o el de June, que es un licor de uva, y a disposición del cliente.

“Lo que me ha apasionado siempre es hacer algo diferente a lo que hay. Por ejemplo, fuimos los primeros en poner música salsa en el Born, fuimos pioneros en contar con los mojitos justo cuando estaba el Berimbau o el Miramelindo”, asegura.

Pero como no sólo de mojitos vive el cliente, en Mamainé se han convertido también en expertos en dar buenos cafés. Desde hace unos seis años trabajan con la marca illy comercializada por illycaffè para su carta de variados que van desde el ‘espresso’, ‘cappuccino’ al ‘latte macchiato’, pasando, como no, por el mojito de café.

Además, este oro negro se utiliza como ingrediente en alguno de los cinco cócteles Premium que completan la carta de mojitos del local, como es el caso del ‘Whisky Sour’.

“Tratamos de ofrecer una alternativa a quien le gusta el café para que lo pueda degustar de otra manera. Más que nada para ofrecer propuestas diferentes”, explica Rubio.

Entre trago y trago, en el local se puede disfrutar de unos pequeños ‘snacks’ que acompañan muy bien tanto el café como los mojitos. Aunque no disponen de bollería dulce, si tienen para picar un par de sándwiches especiales y hasta un pan de vapor relleno de cochinita pibil, hecho por ellos mismos.

Mamainé Mojitos abre todos los días al mediodía, hacia la una de la tarde, una hora en la que el café supera a los mojitos, y sigue atendiendo a sus clientes hasta las tres de la madrugada, el tiempo perfecto para los cócteles.

Uno de los mojitos con mayor demanda entre los que acuden al local es el de pepino con jengibre y también el mojito Möet. En la lista de los preferidos se cuela también el de piña ahumada y chile.

El propietario de este local presume de que su filosofía se basa en cinco aspectos que los llenan de naturalidad: “la calidad, la artesanía, la variedad, el sabor y la frescura”. Esta forma de trabajar les ha creado una conciencia verde a la hora de diseñar sus propias bebidas.

“Por ejemplo, estamos usando lima cold press 100%, azúcar de caña sin refinar y ron de destilación propia para crear nuestra mezcla. La dejamos macerar unos días y la usamos en todos los mojitos”, explica.

La ventaja es que cualquier trago en Mamainé tiene garantizado el mismo sabor y la calidad de una forma de trabajar que ya va cumpliendo décadas de experiencia.

 

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