Las cervezas ‘sin alcohol’ se asientan en España, líder en consumo y producción de este tipo de bebidas, como una opción más a la hora de tomar algo en un bar o un restaurante

Pedir una ‘sin alcohol’ en los bares y terrazas españolas se ha convertido en algo de lo más común y, además, en una tendencia en alza, como ocurre con todas las variedades de cervezas cuya producción generalizada ha crecido un 2,2% durante el año 2018 respecto al ejercicio anterior, siendo éste su quinto año de incremento, según el Informe Socioeconómico publicado por Cerveceros de España.

Por primera vez, en España se consumieron más de 40 millones de hectolitros de cerveza, de los cuales el 13% era ‘sin alcohol’, y la mayoría de las botellas que se abrieron era de origen español, concretamente el 90% del total.

Los principales factores que han ayudado a mantener este crecimiento han sido las exportaciones, que volvieron a crecer casi un 3% durante al año pasado, y la huella del turismo, que en 2018 batió récord de visitantes en España con 82,8 millones de turistas.

Los datos facilitados por los productores revelan también que la cerveza es, en España, “una bebida transversal” y se basan en el hecho de que “ocho de cada diez adultos de todas las clases sociales y de ambos géneros la han consumido en el último año”.

Posiblemente en esa democratización del fermentado más tradicional se enmarca la popularidad que está cogiendo la variedad de ‘sin alcohol’, a la que el informe de Cerveceros de España ya califica como “un fenómeno español”, autóctono.

“España se sitúa en el ámbito de las ‘sin’ como líder europeo en producción y consumo, en relación a las cifras globales de la cerveza”, adelanta el informe de 2018.

De hecho, en ese año, casi la mitad de los consumidores, concretamente el 46% del total, tuvo entre sus opciones a la hora de pedirse una caña una variedad ‘sin alcohol’, “una cifra que demuestra la aceptación social de esta bebida y la pone en relación con el tipo de consumo mediterráneo moderado, responsable y social” que caracteriza a nuestro país, concluye la asociación de productores de cerveza.

Otro de los aspectos que destacan las cifras recogidas es que el 96% de los consumidores que han pedido una ‘sin alcohol’ también optaron por otras variedades con alcohol a lo largo del año, lo que pone de manifiesto el perfil singular del consumidor español, que, en palabras del director general de Cerveceros de España, Jacobo Olalla Marañón, “busca en esta bebida el disfrute de su sabor por encima de la graduación alcohólica de la cerveza tradicional”, que ya de por sí se considera una de las opciones de más baja graduación en la barra de un bar, con un promedio de 4,5 grados.

En lo que sí es concluyente el informe es que la cerveza y su consumo está íntimamente ligada al sector hostelero y de la restauración. De hecho, estos locales (bares, hoteles y restaurantes) han vuelto a ser fundamentales en el crecimiento del sector cervecero, con una facturación que aumentó un 3,4% en el año 2018 respecto al ejercicio anterior.

Según los últimos datos, la opción de tomar una cerveza fuera de casa puede suponer hasta el 25% de la facturación global de los bares, una cifra que llega al 40% de los ingresos en el caso de las pequeñas empresas de restauración con menos de 10 empleados.

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