Santos y Desamparados se define como un bar de música y cócteles, una combinación que marca la diferencia de este local en el madrileño barrio de Las Letras

Antes de cruzar las puertas de Santos y Desamparados, llama mucho la atención tanto su estética como el nombre que han elegido. Después, una vez dentro, lo que resalta es la combinación que hacen de la música y de los cócteles con el único objetivo de que el cliente se sienta como en casa. “Nosotros tenemos un lema: todos nos conocemos, lo único es que no nos han presentado todavía”, bromea Alberto Villarroel, uno de los propietarios de esta nueva aventura.

La idea rondaba por la cabeza de este barman desde hace más de ocho años. Villarroel quería hacer algo diferente, con personalidad, un lugar en el que la música fuera tan protagonista (o más) que los tragos, un lugar en el que se normalizara el hecho de tomarse un cóctel, como se pide una caña o un vino en cualquier barra de un bar.

“Siempre he defendido locales con personalidad, que se salgan de los parámetros establecidos en cuanto a estética y música. Y si es difícil encontrarlos en general, imagínate en coctelería, que hasta la apertura de locales como Salmon Guru, tomar un buen cóctel suponía ir casi de gala”, asegura.

De ahí que haya querido decorar el local con aspectos provocadores y, sobre todo, muy evocadores. “La parte estética surge de mis viajes a Europa del Este, en concreto a Cracovia”, aclara este “santo y desamparado”.

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