El restaurante Surya ha habilitado la parte subterránea del local como un club secreto al estilo Estados Unidos años 20 donde disfrutar de auténtica cocina líquida: cócteles con todo el sabor de la comida india

Ubicado en un subterráneo, con un acceso secreto y un aforo de sólo 50 personas, al club del Surya sólo se puede entrar atravesando la cocina del restaurante. Cumple todos los requisitos de los ‘speakeasy’ neoyorquinos de los años 20, en los que una contraseña y ganas de disfrutar de “lo prohibido” eran los únicos requisitos para acceder.

Y por eso lo han bautizado como Easy Bolo: es decir, una mezcla de inglés e hindi para recuperar el concepto de hablar bajito o ‘speakeasy’ y que sintetiza esta mezcolanza de ambientes que quiere representar esta coctelería.

El proyecto siempre tuvo claro al nacer que quería recrear ese ambiente de cualquier calle de Mombai y que se respira al entrar en el restaurante, por lo que los cócteles son un exponente más de la magnífica propuesta gastronómica de comida india que se ofrece en Surya.

Pero además de la barra, una de las grandes apuestas para convertir esta coctelería en un imprescindible en las agendas de quienes buscan algo diferente en Madrid es la combinación de música con todas las especies que enriquecen la gastronomía india llevadas a una copa.

Así que podemos encontrar cócteles dulces, amargos, picantes, con sabor a vainilla… y en cada agitación homenajear a los clubes de los años 50 en este gran país asiático donde el alcohol era algo prohibido y clandestino, una ley que sigue en vigor a día de hoy en algunos estados del país.

Con esas leyes restrictivas, pero en Estados Unidos, nacieron los cócteles clásicos que ahora se toman en cualquier barra y casi a cualquier momento. Un derroche de imaginación que siempre surge cuando las prohibiciones se imponen. En este caso, se idearon para disimular la presencia del alcohol si aparecía de repente la policía.

Precisamente ésa es la esencia que ha querido rescatar el empresario de origen indio Ketan Trivedi con este local. Ha apostado en su diseño por crear una ambiente abierto, cosmopolita, cercano, que rompa los tópicos de la cultura india que hay en esta parte del mundo como lo raro que resulta que un restaurante indio apueste por la calidad de sus cócteles y bebidas alcohólicas.

La decoración del local es una obra artesanal del artista Fabio Camarotta y de la interiorista canadiense Alicia Bowers. En su proyecto han tratado de alejarse de la imagen gastronómica que da el restaurante, un ambiente más callejero, y se ha elevado la elegancia del espacio: terciopelo, luces tenues, mármol y una gran barra realizada con baúles recuperados de la India son los pilares sobre los que mostrar la sofistificación de este ambiente.

Además, una reja delimita el espacio en el que se sitúa el DJ, un elemento clave en las sesiones que se han programado de música diferente, cócteles distintos.

Muchos de los objetos de decoración que se muestran han sido traídos directamente de la India por los padres de Ketan o descubiertos en pequeños mercados de antigüedades.

La guinda es una pintura del propio Camarotta en la que se ve la cabeza de un maharajá de la ciudad de Udaipur del S. XIX, modernizado con unas gafas de sol de pasta.

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