Para que los profesionales puedan desempeñar su trabajo en la cocina, todos los factores que influyen en la presentación final tienen que estar controlados: los ingredientes, los utensilios, el equipo humano y cómo no, el conjunto de máquinas que ayudan al hostelero a elaborar sus recetas, como los hornos. Los hornos, como dispositivos que generan calor y lo mantienen dentro de un compartimento cerrado, ofrecen al profesional una mayor libertad a la hora de cocinar, ya que permiten programar el tiempo necesario para que los platos estén listos, necesitan menos atención y conservan los alimentos en excelentes propiedades.
Debido al rápido avance tecnológico, y a la importancia cada vez mayor de la gastronomía en todas partes del mundo, esta serie de instrumentos tienen que adaptarse a la necesidades y exigencias de los profesionales. Entre ellas destacan, por ejemplo, en opinión de Manitowoc Foodservice que “todos los cocineros y demás usuarios de estas máquinas, lo que más agradecen y, por tanto, buscan es la uniformidad de cocción y los resultados estables. Una vez cumplida esta premisa inicial ya buscan las diferentes opciones, programaciones, sistemas de ayuda en el cocinado de los alimentos, sistemas de limpieza automáticos, diferentes ‘times’ para diferentes alimentos, conexión vía Internet para poder consultar recetarios y poder registrar procesos de cocción, etc”. Desde Fagor Industrial, destacan que “los expertos demandan desde un primer momento una maquinaria que se adapte a sus necesidades. Además, hay que tener en cuenta que los profesionales están dando cada vez más importancia a factores como el ahorro de energía o un manejo más sencillo de la maquinaria. Asimismo, las mejoras tecnológicas que facilitan las tareas rutinarias al personal, permitiéndoles programar parte de su trabajo, son muy apreciadas”.

 

 

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