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En la calle Huertas, Edu García Miras abrió su primer bar tras dar vueltas por medio mundo. Una propuesta contemporánea para resolver inquietudes como el whisky o las versiones personales de cócteles clásicos. Adapta tendencias, crea presentaciones e impulsa un club para bebedores. Y aún tiene más planes

Al poco de cumplir tres años visitamos de nuevo Caracortada o, lo que es lo mismo, el bar de Eduardo García Miras. Se trata de la primera aventura en solitario y propiamente suya de este ‘bartender’ madrileño de 37 años, todo un trotamundos de las barras. Su idea: hacer un bar contemporáneo con alma clásica. 

Del resumen pasamos a pormenorizar Caracortada como el reflejo de muchas inquietudes que no siempre son fáciles de hacer confluir. Al sur del barrio de Huertas, esta coctelería con devoción por el whisky busca contentar al buen bebedor de cócteles mientras se lleva a su terreno al gran público, mezclando tendencias y respetando el producto, con tragos amables y otros más duros, y una puesta en escena ‘homemade’. Caracortada parece estar en constante desarrollo, probamos su actual carta mientras lanza nuevas propuestas, pero Eduardo tiene ya otros planes: “En septiembre venimos con un concepto nuevo, nada radical, junto con un pequeño corazón de lo que hemos sido estos tres años”. A la espera del giro evolutivo, que además promete hacer ruido despertando una comunicación que ha estado dormida, nos ponemos en manos de Edu Caracortada.

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