Si se entra en él, atrapa para siempre. Solo falta atreverse para emprender el viaje más rico y diverso de las bebidas con historia. De jugo de caña o melaza, lo cierto es que el ron es un destilado que puede jugar en todas las ligas y que disfruta de un presente lleno de buenos augurios

Cuando nos planteamos averiguar qué cosas importantes le están pasando al ron, no podemos sino acordarnos de eso que Cristobal Srokowski, ‘Global Brand Ambassador de Ron Abuelo’, suele afirmar: el ron es la categoría de destilados más difícil de entender. Multitud de orígenes con sus circunstancias propias, variados sistemas de fermentación, añejamientos y barricas de todo tipo, normativas distintas, pureza y aditivos… La bebida de las mil cunas es, por todo esto, con su complejidad para aproximarse a ella y al mismo tiempo debido a su riqueza diversa, incomparable. 

Pero si echamos un vistazo a los números actuales comprobamos que el ron vive un buen momento en España. Según nos facilita Nielsen España, la evolución de ventas en todos los canales va de los 13.977 litros contabilizados en agosto de 2020, a los 15.374 litros de agosto de 2021 y a los 16.683 litros del mismo mes en 2022. El crecimiento en valor lo demuestra igualmente: 190.048 euros en 2020, 212.145 euros en 2021 y 231.390 euros este año en curso. Ya se deducía del Informe Socioeconómico publicado esta temporada por Espirituosos España acerca del consumo del año anterior. El ron se mantenía en cuarto lugar detrás del whisky, los licores y la ginebra, con una cuota de mercado del 14,6% y un incremento del 14,5%, siendo la categoría que más subió. La tendencia post-pandemia, y tras un verano de mucho ron, es positiva. 

Con este impulso al alza, nos comunicamos con Fernando Requena, dueño de Collage Barcelona, abierto en 2012 y erigido en unos de los bares donde mejor se bebe ron de la escena coctelera actual. Este caraqueño de 43 años, con casi veinte viviendo en España, ejerce desde la barra de divulgador de la cultura histórica del ron. Nadie mejor que él sabe del desafío que supone suscitar interés en el público, una tarea que significa ir casi persona a persona. Pero se muestra optimista. Toca hablar entonces de rones viejos, de seleccionadores privados, de ron agrícola y de islas francesas, de añejamientos que lo aguantan todo, de daiquiris y de caña, mucha caña de azúcar. Del ‘kill devil’ hasta hoy, con un buen ‘ti’punch’ antillano de por medio. O con el ‘Redrum’ añejado en ánfora de Collage, preparado con ron de Jamaica, Campari, oloroso, vermut blanco infusionado con flor de hibiscos y granadas.   

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