El informe ‘World Happiness Report’ 2018, producido por la SDSN con el apoyo de la Fundación Ernesto Illy, dedica particular interés a América Latina. Dos tercios del café illy se compran directamente a los caficultores de los países latinoamericanos, lo que pone en marcha un círculo virtuoso de crecimiento económico y mejores condiciones de vida

El ‘World Happiness Report2018, producido por la Red de Soluciones de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas (SDSN) con el apoyo de la Fundación Ernesto Illy y editado por el profesor John F. Helliwell de la Universidad de British Columbia y el Instituto Canadiense de Investigación Avanzada, clasifica 156 países por su nivel de felicidad y 117 países por la felicidad de sus inmigrantes.

Los dos capítulos que este año están enfocados en América Latina plantean que los latinoamericanos tienen puntajes de felicidad más altos que el promedio en todos los niveles de ingresos. Los investigadores descubrieron que los rasgos culturales profundamente arraigados, como el alto valor que los latinoamericanos atribuyen al fomento de las relaciones familiares y a los vínculos interpersonales en general, los ha imbuido de una gran felicidad cultural, ya sea rica o pobre. Como plantea el capítulo 6, una mezcla de numerosas poblaciones étnicas en toda América Latina durante muchos siglos creó una armonía interpersonal duradera que muchas otras regiones todavía están tratando de lograr.

“El café es, literalmente, la bebida de la felicidad, algo notablemente simple pero complejo que brinda mucho placer a tantas personas, todos los días, a la vez que crea desarrollo en los países productores con cada taza. Así que la idea de apoyar un proyecto como ‘The World Happiness Report’ es algo natural para illycaffè”, dijo Andrea Illy, Presidente de illycaffè y miembro de la Junta de la Fundación Ernesto Illy. “El enfoque de este año en la felicidad en América Latina significa mucho para nosotros. Dos tercios de nuestro café se compra directamente a los caficultores de los países latinoamericanos, que reciben una gran prima sobre los precios de mercado por cumplir con nuestros altos estándares de calidad, y a quienes formamos para ayudarles a alcanzar esa calidad. Este modelo pone en marcha un círculo virtuoso que permite a los caficultores invertir más en calidad y tierra, lo que crea un crecimiento económico que se sostiene con el tiempo y con ello se consigue una vida más placentera y más placer en la taza para los amantes de nuestro café.

Trabajando con las comunidades cafeteras de América Latina, siempre nos ha sorprendido gratamente la pasión que ponen en su trabajo diario, los resultados que dio nuestro trabajo común y la armonía existente entre las personas y la naturaleza. Más recientemente, después de la paz alcanzada en Colombia en 2016, creamos un programa para guerrilleros ex combatientes para cultivar café en hermosas regiones de tierras cultivables que ahora florecen con plantas de café. Alimentar este círculo virtuoso, en que el bienestar que disfrutan los consumidores y la atención brindada a los cultivadores se nutren mutuamente, es el sentido de nuestro modelo de sostenibilidad ante litteram, que mi padre intuitivamente inició hace muchos años y que sigue siendo la base de nuestro trabajo diario”.

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