La recuperación de una antigua mansión barroca del siglo XVIII en el centro de Málaga nos descubre un Palacio Solecio reconvertido en hotel ‘boutique’ con elementos arquitectónicos originales y un restaurante andaluz de José Carlos García

Es una salida recurrente. Cuando un edificio que es patrimonio de una ciudad no encuentra continuidad, parece que la transformación hotelera es una de sus pocas opciones para seguir con vida. No entraremos en las razones, pero el caso es que, una vez más, tenemos que felicitarnos por la recuperación de un trozo de historia y dar la bienvenida con ella a un nuevo hotel. Se trata del renombrado Palacio Solecio, inaugurado el pasado cinco de diciembre como hotel de cuatro estrellas -aunque con servicios de uno de cinco, según su directora Paloma Rando-, el que fuera conocido como Palacio del Marqués de la Sonora, verdadera joya de la arquitectura civil del siglo XVIII en la ciudad de Málaga. 

Al final tuvo que ser la gestora Marugal, empresa especializada desde 2003 en el desarrollo, lanzamiento y explotación de hoteles singulares, la que con una inversión de unos 30 millones de euros sacó de la ruina a los 4.600 m2 de solar en el que se había convertido el edificio histórico, levantado en 1789. Con esta intervención Marugal entra por primera vez en Andalucía, aumentando su cartera de “hoteles únicos” como Urso Hotel & Spa y Tótem en Madrid, Torralbenc en Menorca, Cap Rocat en Mallorca, Gecko Hotel & Beach Club en Formentera, Hotel Akelarre en San Sebastián y Relais De Chambord en Francia. Proyectos todos elegidos para hacer de ellos destinos en sí mismos. Palacio Solecio es un ‘Small Luxury Hotels of the World’.

La apertura de este hotel ‘boutique’ de la calle Granada, en pleno barrio de La Judería, frente a la iglesia de Santiago y muy cerca a pie del Museo Picasso y de la Catedral, llega en un momento en el que la ciudad parece que está que arde, en una constante evolución de imagen cuya oferta hotelera también ha de ponerse a punto. Lo que hoy vemos y podemos disfrutar como hotel recién estrenado sirve de recuerdo a la que fuera residencia de Félix Solesio, empresario genovés que por la castellanización de su apellido pasó a ser conocido como Solecio. Hasta aquí recaló al encomendarle José de Gálvez, Ministro General de Indias de la Corte de Carlos III y Marqués de la Sonora, la instalación en la cercana villa de Macharaviaya una Real Fábrica de Naipes. Para aprovisionarla, también llegó a instalar en Arroyo de la Miel las máquinas hidráulicas de los molinos de papel, por lo que la costa malagueña encontró un interesante motor económico.

En lo que respecta a su casa palaciega, que incluso llegó a ser también almacén papelero, bien pudo por su estilo ser obra del arquitecto José Martín de Aldehuela, autor del Puente Nuevo de Ronda, asombrosa maravilla de la ingeniería del siglo XVIII. Como decimos, el resultado final del proyecto hotelero del Palacio Solecio se debe a la labor de investigación basada en los antiguos planos y en las imágenes de archivo por parte del estudio de arquitectura de Antonio Obrador, muy vinculado a la isla de Mallorca y con fabulosos hoteles en su haber. El objetivo siempre fue aproximarse lo más posible a la esencia pasada del edificio, y para ello no hizo más que inspirarse en la arquitectura tradicional andaluza, la que establece un equilibrio singular entre elementos árabes y cristianos. Para empezar, para la remodelación integral pudo contar con la fachada original al recuperar la portada y el arco de zaguán. La pintura mural, que fue la técnica por excelencia del barroco en Málaga, y el sólido marco de piedra para el portón, adornado con pilastras, guirnaldas florales y vegetales, junto con el blasón correspondiente, lucen el aspecto monumental que no debiera haber perdido el conjunto.

 

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