Más de cincuenta años de éxitos avalan a este restaurante madrileño, y de carácter familiar, que actualmente se halla bajo el mando de la tercera generación. El pasado mes de febrero ha presentado los llamados “Bocatitos” dando su versión de dos clásicos españoles: el ‘Serranito’ y el ‘Más Castizo’

Bocaíto apareció en la escena madrileña en los años 60 de la mano del empresario Luis Benavente, y su nombre rendía homenaje a las dimensiones de las porciones que ofrecía. Desde entonces, en el número 6 de la céntrica calle Libertad, se agasaja a la clientela con la mejor calidad a precios asequibles para todos los bolsillos; fuerza motriz de su apertura.

Desde el inicio esa visión vanguardista, así como la búsqueda incesante por todo el territorio nacional de productos que no tenían al alcance de su mano, además de la preparación de los ‘bocaítos’ al momento y a la vista de los clientes fueron detonantes de su éxito.

Con una esencia gastronómica castellana y andaluza, envuelta en ese halo de modernidad, el establecimiento ha creado recientemente sus denominados: “Bocatitos”. Se trata de su propia versión de dos clásicos muy españoles como son el ‘Serranito’ (típico del sur de España y elaborado con cinta de lomo, pimientos y queso) y el ‘Más Castizo’ (el mítico bocadillo de calamares).

Ya sea en la barra o en uno de sus cuatro salones, visitar Bocaíto es una oportunidad para conocer de primera mano dónde se idearon y se empezaron a despachar las primeras tapas (‘bocaítos’) de la capital. Un negocio que hoy se halla en manos de la tercera generación de la saga familiar con Paco y Chris Bravo al frente.

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