Cada vez el mercado se abre más a las bebidas vegetales, que han crecido un 7% en volumen en el año 2017, pero también a las funcionales que ayudan a mejorar nuestros niveles de calcio, hierro, vitaminas… con un aporte extra en cada trago

Las marcas tradicionales de zumos, leches y bebidas se han empeñado en acabar con la antigua disyuntiva de café con leche o zumo, pensando en tradicionales sabores como naranja, piña o melocotón. Cada año, estas compañías lanzan al mercado más tipos de mezclas enriquecidas, las llamadas bebidas funcionales, o de líquidos vegetales diferentes que buscan satisfacer las necesidades de los usuarios siguiendo las máximas de calidad y variedad.         

Cuando hablamos de bebidas funcionales nos referimos a productos que poseen componentes fisiológicos que complementan su aporte nutricional, dando un beneficio extra para la salud, da igual que sean leche, zumos u otros preparados. García Carrión lo define como “el alimento de nueva generación que ejerce un efecto positivo sobre la salud y cuyos beneficios pueden explicarse mediante mecanismos de acción fisiológica que han sido contrastados con estudios nutricionales”.

Son lo que algunos llaman alimentos sanos de “última generación”.

Lo que sí está claro es que en los últimos años, cada vez más empresas están introduciendo este tipo de variedades que, unidas a las bebidas vegetales, han supuesto un importante crecimiento tanto en presencia como en consumo en el sector de la restauración y la hostelería.

“En 2017, las bebidas vegetales crecieron un 7% en volumen y un 5% en valor”, explica Sebastián Rodríguez-Correa, de la consultora Nielsen, quien insiste en que se está produciendo una mayor diversificación en las peticiones de los tragos más verdes pues mientras “bajan las bebidas y los batidos de soja un 10%, ha experimentado una subida del 27% el resto de bebidas vegetales”. Dícese de arroz, espelta, avena, almendra, etc.

Precisamente el sector de la hostelería, además de la compra directa en los supermercados, es uno de los impulsores de este crecimiento del consumo de las otras bebidas vegetales que no son soja. “Se ha debido al aumento de la penetración del ‘resto bebidas vegetales’ en el canal Libreservicio, especialmente en la marca de distribución, que durante 2017 apostó por estos productos incluyéndolos en sus lineales”, añade Nielsen.

“Actualmente la soja sigue siendo la bebida vegetal más vendida y la que tiene mayor presencia en hostelería. Sin embargo, otras alternativas vegetales, entre las que destaca la avena, están comenzando a adquirir relevancia”, explican desde Calidad Pascual.

Respecto a las bebidas funcionales, los expertos aclaran que los clientes cada vez quieren más aportes en cualquier comida y bebida que hacen por lo que apuestan por enriquecidos. “Los productos funcionales son un mercado en crecimiento, ya que los hábitos de vida saludable se han convertido en uno de los principales motores en el desarrollo de productos de la industria alimentaria. El consumidor busca cada vez más productos innovadores que se adapten a su estilo de vida”, aclaran desde Calidad Pascual. Y la restauración no puede quedarse la margen.

Casa Santiveri es consciente de que el consumo va a seguir creciendo porque “la evolución de las bebidas funcionales va en aumento por el interés del consumidor en buscar productos sanos y equilibrados, pero que además le aporte un extra nutricional que le ayude a mejorar funciones fisiológicas e incluso prevenir el desarrollo de enfermedades”.

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