El ‘bartender’ Antonio Naranjo ha abierto una tienda de especias que guarda el mejor secreto en su interior: un viaje de sensaciones y tragos sin moverse del sitio

Especiarium Bar está concebido como una puerta a un mundo de sensaciones que mezcla coctelería y especias como ingredientes básicos del viaje. El ‘bartender’ Antonio Naranjo y tres socios más decidieron que ya era hora de colocar al ‘curry’, clavo, pimienta… en el lugar donde le correspondía dentro de las cocteleras. “Lo primero que pregunto cuando hago una ‘masterclass’ de esto es si alguien sabe cuántas especias se utilizan en un ‘Negroni’. Más de 40. Las especias siempre han estado ahí en la coctelería, sólo había que pensar seriamente en el papel que juegan”, aclara Naranjo.

Situado en dos plantas, esta nueva coctelería de Barcelona se ofrece como una tienda de especias, en la que se puede adquirir parte de la materia prima que utilizan en los cócteles en unas cajas metálicas que vienen directamente desde Alemania, pero desde donde también se ve ya la barra del bar.

“Somos lo que ahora se llama un ‘tematic bar’. En la tienda ya hay una persona que es la que te explica el juego a seguir en la coctelería: se da una bolsa con cinco monedas, que pueden ser doradas (15 euros) o plateadas (10 euros) y que se pueden intercambiar en alguna de las dos aventuras que proponemos. Damos 5 por persona porque es lo que creemos que puede consumir normalmente un cliente”.

Las monedas plateadas valen para la parte de abajo, una coctelería más básica, de alta rotación y con música ‘chill out’, mientras que las doradas son para la parte de arriba, donde se plantea un viaje a ocho partes del mundo maridando un cóctel y una tapa. “Cuando sales por la puerta, cuentan las monedas que faltan y se paga lo consumido”, advierte Naranjo.

Especiarium Bar se convierte en un juego constante con el cliente para ayudarlo a descubrir nuevas sensaciones a cada paso por las dos plantas: “Hemos hecho una investigación sobre la historia de las especias y lo que aportan a los cócteles, donde han estado desde el minuto cero. La idea era mostrar cómo son un valor añadido para jugar con el paladar porque aportan una explosión de sabores a nivel picante, nasal, férreo…”.

De hecho, su trago estrella son los dos ‘Curryquiri’, con una mezcla de dos rones diferentes para darle la complejidad de caña junto a una maceración de ‘curries’. “Es todo un ‘show’ a la hora de crearlo delante del cliente”, advierte Naranjo.

Además de una carta de 15 variaciones todas ellas compuestas con distintas especias, en la parte de abajo la barra ofrece seis mezclas más que se sirven de grifos (‘on tap’) y que suponen las propuestas más básicas para ir entrando en materia.

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