Analizamos las tendencias que afectan a la coctelería durante el verano con Massimiliano Berardi, de Angelita (Madrid) y Alessandro Esposito, de 26 Cocktail Room (Alicante). Turismo, aperitivo, terrazas, baja graduación… El cóctel, más refrescante que nunca
Una de las variables que marcan el consumo en hostelería es el clima. Por lógica, la estacionalidad define la manera en que se bebe en los bares. Cada sociedad tiene unos hábitos, y España es un país de lo más acostumbrado a adaptarse al sol y a los nuevos ritmos que se imponen no solo con la vida al aire libre sino con los periodos vacacionales. Como destino turístico tremendamente exitoso, además. En los entornos urbanos y en la playa. Sabiendo también que la hostelería es siempre el primer espacio de consumo de bebidas destiladas, como reflejaba el Informe Socioeconómico 2025 presentado por Espirituosos España. Siete de cada diez consumiciones se realizan fuera del hogar y el canal Horeca concentra el 75,3% de las ventas de bebidas espirituosas en términos económicos. En un contexto en que este tipo de ocio se sigue transformando “por el avance de los momentos de consumo diurno frente a los tradicionalmente nocturnos”. Una evolución que amplía las ocasiones de consumo y consolida un modelo vinculado a la calidad, la moderación y la experiencia. Así, analizamos las tendencias relativas al beber durante el verano con la lupa puesta en la mixología.
El consumidor español, nos lo anticipó el bartender costarricense Fernando Lobo desde su bar Scratch del barrio madrileño de Lavapiés, es de session drinking. Cerveza por encima de todo, también tintos de verano, en terraza y durante la franja vespertina. Copas en combinaciones de siempre a lo largo de la noche. Spritzes, opción fundamental de un tiempo a esta parte, con su efecto mimético. Y otros cócteles en formato highball, bebidas alargadas, con mucho hielo y sabores cítricos.
Una identidad social muy clara que Lobo tiene la oportunidad de observar a diario en ese microcosmos que es la calle Argumosa. Este es un Madrid en principio algo diferente al que percibe el romano Massimiliano Berardi como bartender de Angelita. Hablamos del verano en la ciudad con este especialista en desarrollo y hospitalidad. Faltaría una visión todavía más estacional, una barra en zona costera. Sumamos por ello a la conversación a Alessandro Esposito, también italiano -no es casualidad si vemos el entramado actual del bartending en España- y propietario de 26 Cocktail Room, bar de evocación tropical en Alicante. Entre ambos, Berardi y Esposito, dan un repaso a los temas sobre los que gira la coctelería en los meses veraniegos: vida social y turismo, aperitivo y terrazas, baja graduación y NOLO…
¿En España se bebe diferente durante el verano al resto de Europa?
Massimiliano Berardi. Sin duda. El consumo de bebidas no es homogéneo; está condicionado por la cultura gastronómica, el clima, las horas de luz y la capacidad económica de cada región. Mientras que en el norte de Europa el verano empuja a un consumo concentrado y rápido para aprovechar las pocas horas de sol, en España el clima y la luz extienden las jornadas de ocio. Aquí el consumo se atomiza a lo largo del día, muy ligado al acto social de comer y picar, adaptando los ritmos a las altas temperaturas con bebidas de mayor volumen y frescura.
Alessandro Esposito. Sí, creo que en España el verano tiene una fuerte relación con la vida social, la calle y las terrazas.
¿Y en la ciudad de vuestro bar respecto al resto del país?
MB. Madrid en verano vive una dualidad. A diferencia de las zonas costeras, donde el turismo de playa dicta un consumo más relajado y continuo, el cliente en la capital busca refugio del calor extremo de la tarde y se reactiva al caer la noche. El consumo urbano es más nocturno y selectivo. Además, al ser una metrópoli con un tejido gastronómico hiperactivo, el cliente madrileño y el visitante internacional exigen una propuesta de mayor complejidad técnica, huyendo del sota, caballo y rey.
AE. En Alicante se intensifica todavía más por el clima, el turismo y nuestra relación con el Mediterráneo. Aquí el verano no es solamente una estación: cambia completamente el ritmo de la ciudad y la manera de salir.







