Bodega 202 presenta Ansa 2016, un vino de parcela que combina elegancia y frescura con gran potencial de guarda, que ha recibido una excelente crítica, como su antecesor Ansa 2015. La nueva añada ostenta 95 puntos por Tim Atkin

Tras deslumbrar a la crítica internacional con el debut del vino Ansa 2015 (95 puntos en Wine Spectator, 94 puntos otorgados por Tim Atkin y 93 en la Guía Peñín), Bodega 202 regresa con Ansa 2016, un vino de parcela que combina elegancia y frescura con gran potencial de guarda. Un gran reconocimiento para un recién llegado que ya se ha replicado con Ansa 2016, al que Tim Atkin ha elevado hasta los
95 puntos, premiando la frescura del vino, sus taninos finos y el largo final del trago. Un 100% Tempranillo procedente de viñas de más de 70 años situadas en las zonas más altas de Sierra Cantabria.

La combinación de viña vieja y altitud es la esencia de Ansa 2016, cuya producción de apenas 4.000 botellas procede en exclusiva de dos microparcelas en Elvillar y Lanciego. De ellas se obtiene la uva Tempranillo, fermentada por separado, que da vida a este tinto fresco pero complejo, donde delicadeza y elegancia se dan la mano. Un ejemplo de viticultura responsable y sostenible que mima a la uva en su paso por bodega, todo para respetar al máximo la expresión del terruño. “Tratamos de trasladar la voz más pura del viñedo”, explica Luis Güemes, director técnico y enólogo de la bodega.

Ansa 2016 es un tinto elegante de clara expresión frutal, potenciada por 12 meses en barrica nueva de roble francés, que se hace patente con la abundancia de fruta roja y negra, que dejan paso a aromas florales, balsámicos y especiados cuando el vino se abre.

Bodega 202, ubicada en Laguardia (Rioja Alavesa), es un proyecto del matrimonio estadounidense Francis y Kathleen, que nació en 2014 a raíz del enamoramiento de ambos por los parajes de Rioja mientras hacían el camino de Santiago. A su bodega quisieron adjudicarla por nombre el prefijo de la ciudad de Washington, y para la realización del proyecto confiaron en Luis Güemes, con más de 20 años de experiencia en el sector, quién está al frente de la bodega y del viñedo. Dos años más tarde, se unieron al proyecto el hijo del matrimonio, Michael, y la esposa de Luis, Marta Ortiz-Arce.

La bodega recurre a viñedos viejos propios repartidos por Labastida, Lanciego, Cripán y Elvillar, en las zonas más altas de Sierra Cantabria, donde reúne las 20 hectáreas de uva Tempranillo con las que realiza sus dos vinos: Ansa y Aistear, reflejos de la modernidad riojana, combinando frescura, estructura y un gran potencial de guarda pero con el máximo respeto a la expresión del terruño.

La moderna bodega, a las afueras de Laguardia, es el epicentro de este vino de garaje que combina lo urbano con el carácter medieval de la villa. Todo ello para elaborar un vino radicalmente sincero, sin artificios, cuyo secreto está en el fondo y no en la forma o, como resume Francis: “Los vinos no saben si duermen en un castillo del siglo XVI o en una ‘bodega garaje’”. Una realidad urbana donde lo importante está en el trabajo.

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