Esta joven empresaria ha creado un “proyecto alimenticio” basado en la ecología, la salud y la ética llamado Bennu. Sus viajes por medio mundo le permitieron explorar infinidad de sabores y técnicas culinarias, pero, sobre todo, una forma de alimentarse respetuosa con el cuerpo, el alma y el planeta. Estudió en L’Ecole Hotèliere de Lausanne (Suiza), donde reforzó su idea de recuperar una forma de alimentarse más tradicional y natural, y completó su formación con un curso en Le Cordon Bleu entre Londres y Madrid. Su concepto se basa en la cocina flexiteriana, con la que asegura que se reduce el riesgo de diabetes, previene el cáncer y es respetuosa con la salud cardiovascular y con el medio amiente. Las técnicas de cocina que emplean en su restaurante minimizan el tiempo, la temperatura y el agua necesaria para evitar la pérdida de vitaminas y minerales, lo que potencia su sabor y cualidades. Fomentan el uso de ingredientes de proximidad y apoyan la agricultura regenerativa, colaborando en la transformación de parcelas y cultivos. Apuestan por productos de temporada y por aquellos que hayan sido tratados de manera tradicional. También evitan producir desechables y eliminan al 100% el plástico de un solo uso.

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