Dani García ha pasado de contar cuentos con sus menús a hacer, literalmente, magia con los ingredientes. Su última apuesta es Caleidoscope, un pase por 18 platos en los que nada es lo que parece pero todos son un homenaje a la gastronomía. En Dani García Restaurante, situado en el Hotel Puente Romano Beach&Spa de Marbella, el chef dos Estrellas Michelin siempre ha jugado con los sentidos del cliente para crear menús que no sólo entraran por la boca, sino que acapararan el resto de los sentidos. Y Caleidoscope no iba a ser diferente.
Antes de sentarse a la mesa, sólo el nombre del menú ya crea una sugestión de imágenes irreales en un recipiente real (un tubo negro lleno de espejos) que se multiplican como un espejismo. De esta forma, por la mesa aparecen 18 platos que juegan con las formas, las texturas y los colores para crear apariencias de sensaciones que provocan la sorpresa de quien lo prueba en cada bocado.
En sus más de 20 años trabajando en la alta cocina, Dani García ha pasado por menús de cuentos, como el clásico “Alicia en el país de las maravillas” con el que abrió el restaurante; a juegos de magia donde los ingredientes aparecían y desaparecían para llegar ahora a un mundo de ilusiones donde la información que procese la vista es clave antes de meter la comida en la boca.
Cada plato de Caleidoscope tiene en cuenta un diseño estético, con texturas insólitas y mucho colorido. El chef no se olvida en ningún momento del sabor, puro y desbordante, pero sólo con la aparición del plato en la mesa empieza un ritual artístico que obliga a poner a trabajar todos los sentidos a la vez.
Entre los platos que ha creado especialmente para esta apuesta está la remolacha y brandada de anguila, el gazpacho en ceviche y concha, el salmonete confitado en manteca y el centollo a la romana, ejemplo de lo que puede pasar en la mesa de su restaurante una noche de magia.
“Cuando miras el plato nada es evidente, buscamos provocar la sorpresa y no solo a nivel estético porque Caleiodoscope es un túnel a un mundo mágico donde las formas no están reglamentadas y donde la infancia, la juventud y el color inundan la mente del espectador”, asegura el propio chef a la hora de definir su última creación.
El cocinero malagueño utiliza palabras como magia, hipnosis, viaje y misterio para explicar su menú y ha querido que esos cuatro conceptos se vean también plasmados en la decoración del restaurante, consciente quizá de que la sugestión del comensal comienza nada más atravesar la puerta del local y su imaginación, aún sin haber probado bocado, puede hacerle empezar a degustar antes incluso de sentarse.
Por eso, la vajilla en la que se presentan estos platos está llena de colores, hay globos por todas partes y un gran caleidoscopio corona el jardín vertical del comedor, por si alguno ha olvidado el juego de niños que suponía este instrumento de ilusión.
También guarda sorpresas intercaladas en los 18 pases que miman mágicamente hasta los mínimos detalles como la presentación del pan o el servicio del café. Hay platos que se terminan en la mesa y otros en los que el comensal entra literalmente de lleno en el ir y venir de la cocina del chef.
Pero los clientes de Dani García Restaurante también pueden optar por un viaje más personal y combinar algunos de las proposiciones de este menú con sus creaciones más clásicas e incluso con la carta. La apuesta del chef malagueño es que cada cliente cree su propio viaje a este universo de magia, una cocina sin reglas, en función de los gustos personales de cada uno.
El local ubicado en el Hotel Puente Romano de Marbella empezó su andadura hace sólo tres años. La idea de Dani Garcia siempre ha sido crear un espacio onírico que comenzara en la misma puerta y sólo terminara a la salida, cuando el cliente fuera consciente del viaje mágico que acababa de realizar.
La cocina de este local se ha convertido en un laboratorio de sueños donde García juega con la inspiración, la innovación y con el “todo es posible” si hablamos de gastronomía. En una constante huida hacia propuestas nuevas, el chef malagueño ha llegado a ser una de las figuras más creativas del panorama gastronómico nacional.
En sus menús siempre hay guiños a la cocina tradicional española y sobre todo a la andaluza, pues no olvida nunca sus raíces, pero busca un paso más en ese imposible artístico y gastronómico. Y es que Dani García se considera un aventurero y un viajero empedernido en la búsqueda de algo diferente que le ha llevado a aplicar una máxima: “Pensar en local y cocinar el global”. Ese ‘global’ en el caso de Caleidoscope llega hasta el infinito y más allá.
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