La receta secreta de unos helados centenarios

Llevan casi 100 años haciendo las delicias no sólo del niño y de la niña, sino sobre todo de los adultos y además durante todo el año. La empresa Revuelta nació en 1922 en Asturias con una idea clara: la calidad de sus helados, sorbetes y de sus polos tenía que provenir de una elaboración artesanal con ingredientes siempre 100% naturales. Y por más que esta empresa familiar haya pasado de padres a hijos, nada ha cambiado en su forma de producir cremas tanto en el cuidado de las formas como en la elección de los ingredientes tal y como hacían hace 95 años.
Todo empezó en 1922, cuando el barquillero pasiego Lisardo Revuelta y su mujer, Virginia Saiz, instalaron un pequeño obrador junto a su casa en Llanes y comenzaron a vender helados al estilo de toda la vida, con un carrito y a grito pelado.
Casi un siglo después, el carrito se ha transformado en furgonetas heladeras último modelo que salen del nuevo obrador todos los días para repartir en cualquier lugar del país unos helados que siguen haciéndose con la misma receta magistral del abuelo Revuelta, aunque incorporando nuevos ingredientes y toques creativos, además de las técnicas más punteras que han modernizado el sector.
Su amor por la tradición les ha hecho incluso guardar en sus instalaciones los coches de reparto de los años 60 y 70 y cómo se acondicionaban para trasladar, aunque fuera de forma más rudimentaria, el helado de aquí para allá.
Aunque nadie quiere hablar de la receta mágica, los herederos de Revuelta sí que cuentan algunos de sus secretos. El primero, la leche fresca, recién ordeñada de ese mismo día, que llega al obrador, junto con el yogur y la nata para convertirse en la base de los helados.
Los responsables de la empresa también eligen de forma concienzuda las frutas y los frutos secos que se van a utilizar en cada una de las creaciones, intentando que la mayoría de ellos provengan de las fincas cercanas de la zona. Sólo el mango, la piña y los pistachos se traen de fuera de Asturias. Concretamente los pistachos vienen de Italia.
Uno de los sabores que más triunfan en su lista de ventas es el chocolate, seguido del turrón y del mantecado, precisamente esta crema es una de las versiones que la gente más demanda por su homenaje a la tradición. Pero Revuelta ha ido innovando también en la creación de sabores, mezclando los de toda la vida con las nuevas sensaciones que el público ha ido exigiendo. Así entre sus tarrinas se pueden encontrar cremas de nata, fresa, naranja, leche merengada, maracuyá, dulce de leche o cacahuete.
Se apuesta por polos de naranja y fresa elaborados con zumo natural y sorbetes muy apetecibles de sabores tan diversos como la sidra, el mojito, la fresa y hasta el ‘gin tonic’.
La idea de esta empresa asturiana es llegar al máximo número posible de clientes, por lo que todos sus helados son aptos para celíacos, y los polos, los que están fabricados sólo con zumos naturales, no llevan nada de lactosa, para evitar alergias.
Además, desde hace unos años, la compañía ha optado por diversificar su actividad y su distribución, sirviendo sus productos en restaurantes, ‘gastrobares’, pastelerías y tiendas ‘delicatessen’.
En hostelería, las variedades que más venden son el chocolate blanco, el coco, el mango, el pistacho o la naranja, sabores que sirven también como base para la realización de otros postres.
De hecho, su oferta de helados, polos y sorbetes, también se ha ampliado para introducir ellos mismos postres ya elaborados siempre con la base del helado, respetando la tradición y convirtiéndose en una oferta muy apetecible para el sector de la hostelería y la restauración. Con estos ingredientes ha nacido, por ejemplo, Peña Tú, un postre singular donde el exterior, totalmente caramelizado, contrasta con el interior frío, helado pero lleno de matices.
Esta receta nació de un salón de té del siglo pasado en Asturias que se llamaba La Auseva. Entre sus mesas, se solía servir como plato estrella el Peñasanta de mantecado que hacía las delicias de quienes se sentaban allí en las frías tardes de otoño. Así que cuando el salón cerró sus puertas, los propietarios de La Auseva le confesaron a los Revuelta el secreto de esta bomba de sabor que se ha convertido, básicamente, en un suave helado rodeado de una crema a modo de suflé y terminado en una plancha que lo carameliza sólo por fuera.

 

 

Leer el artículo completo en la revista

Etiquetas

Compartir

Artículos relacionados

Intercarn refuerza su liderazgo internacional como plataforma global del sector cárnico en la próxima feria Alimentaria

El salón de los productos cárnicos y derivados, con un crecimiento del 10 % en espacio expositivo y reuniendo a

Disminuyen las “reservas fantasmas” en los restaurantes en España bajando la tasa media al 3,3% en 2025, según TheFork

Cada vez más restaurantes refuerzan la prevención ante el no-show: el 21 % ya utiliza huella bancaria, el doble que

Nuevo récord histórico para el canal Foodservice español

La consultora Circana señala que el gasto en el sector Foodservice en España ha superado los 43.500 millones de euros

RECETA DESTACADA

Festival de la Tapa Peruana-Las Cocinas Regionales del Perú

Últimas Noticias

Scroll al inicio
Bar Business
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.