En el año 1937 el director de cine William A. Wellman dio a luz la famosa película “Ha nacido una estrella”, cuyo título original en inglés fue “A star is Born”. Este filme que tuvo dos sucesivos ‘remakes’ uno en 1954 y otro en 1976, el cual protagonizó la actriz y cantante Barbra Streisand, y que narra el ascenso de una mujer en su carrera profesional hasta llegar a lo más alto, podría ser el título que resuma la trayectoria de Ana Jiménez. Ésta chef, que dirige los fogones del restaurante Can Dani en Formentera, ha podido celebrar este año, junto a su equipo y su amigo, Dani Sargantana, propietario del restaurante, el honor de haber conseguido la primera Estrella Michelin para el local. Un reconocimiento que ni Ana ni Dani se esperaban, sobre todo Ana que, según nos confiesa, cuando su amigo le dio la noticia se pensaba que era una broma: “cuando Dani me lo dijo yo estaba ocupada y le dije que no me molestase con esas bromas. Al darme cuenta de que era verdad me quedé paralizada y me temblaba todo el cuerpo de la sorpresa”. Mucho antes de este momento ya había nacido una estrella, pues la vida de Ana bien podría alimentar algún guión de Hollywood. Lean:
La historia sobre cómo Ana y Daniel se convirtieron, en primer lugar, en jefe y empleada, y después en amigos, hará creer a los más escépticos en los caprichos del destino. Según me cuenta Ana, durante nuestra agradable conversación, el inicio de esta historia ocurrió así: “yo nací en Badalona y uno de los restaurantes en los que trabajé en esta misma localidad se llamaba La Sarganta, que fue un lugar donde aprendí muchísimo. Por otro lado, un buen día, la vida me llevó a Formentera en unas vacaciones y la isla me enganchó. En cuanto me fui supe que quería volver. Pues bien, después de un tiempo, un día me invadió la histeria, consecuencia de vivir en una gran ciudad, y decidí coger un libro de restaurantes de Formentera y llamar uno a uno buscando trabajo. Al segundo restaurante al que llamé fue al de Dani que entonces, casualidades de la vida, se llamaba Sa Sarganta, un nombre prácticamente igual que en el que ya había trabajado en Badalona anteriormente. Dani había nacido, como yo, en esta misma localidad; y de pequeños, además de vivir a un par de calles de distancia, habíamos estudiado en el mismo colegio. En la primera llamada se estableció un vínculo especial. Dejé mi trabajo, en quince días estaba en Formentera, y de eso ya han pasado ocho años”.
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