El mundo de los destilados busca provocar el interés en los consumidores y cada bebida persigue dar con ese toque de gracia que logre atraer a un público, cada vez más exigente. La crisis y el ‘boom’ del ‘gin tonic’ cambiaron para siempre a España y al español, éste comienza a disfrutar de unos gustos bien definidos y alejados de una época anterior donde la calidad y diferenciación no eran tan valoradas. Además hay que añadir a este escenario la ampliación de conocimientos sobre esos productos por parte del consumidor gracias a Internet y medios sociales en gran parte. Hoy se prefiere beber una vez bien a diez veces mal.
El consumo de destilados en España en 2014 experimentó un descenso en todos ellos exceptuando la ginebra, que prosigue su escalada de posiciones en el mercado nacional, en el que se abren paso numerosas marcas y con ingenio; el mejor ejemplo es la irrupción de la ginebra de fresas. El español ya no es aquel que se le conocía por la marca de destilado que bebía cuando entraba en un bar, cada día quiere innovar y demanda nuevos productos que sacien su curiosidad.
¿Usted bebe el mismo vino siempre? Con toda probabilidad habrá contestado que no a la pregunta. Esta misma conducta comienza a registrarse en el caso de los destilados. El futuro pasa por retener a ese consumidor y conseguir una fidelidad cada vez más cara de obtener.
El ‘boom’ del ‘gin tonic’ es el dato más claro. Y es que nadie se podía imaginar hace cinco años que un bar cualquiera tuviese 50 ginebras e incluso algunos ‘pubs’ pasan de las 100 referencias en carta. ¿Un disparate? No, es lo que el consumidor quería y esperaba, pero nadie se lo daba. Cuidado, educación en el destilado, esmero a la hora de servir una copa, cariño y, cómo no, esnobismo. Ese éxito hizo asomar lo mejor de los ‘bartenders’ de este país, en el que contamos con grades profesionales, teniendo un gran potencial en este ámbito coctelero, y es uno de los caminos a seguir.
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