Las importaciones de variedades de quesos internacionales están creciendo en España. El consumo en nuestro país se está desplazando, progresivamente, hacia quesos que no siempre están vinculados con nuestra gastronomía y que, en muchos casos, son importados
l queso en España vive un momento dulce en el plano de gastronómico ya que está presente en el 90 % de los hogares, pero esconde una profunda paradoja que pone en jaque el futuro de las queserías españolas más tradicionales, particularmente aquellas dedicadas a la transformación de la leche de oveja y de cabra.
Según la Asociación Nacional de Fabricantes de Quesos (Anfaque), las ventas totales de queso en los establecimientos de la distribución organizada se situaron en 463.000 toneladas durante los últimos doce meses, es decir, un 3,6 % más que el mismo periodo del año anterior según datos facilitados por Circana.
Sin embargo, las ventas de quesos puros de oveja y de cabra no evolucionan a ese ritmo, lo que refleja que el consumo se está desplazando, progresivamente, hacia quesos que no siempre están vinculados con nuestra gastronomía y que, en muchos casos, son importados.
Javier de Miguel, presidente de esta asociación, aclara en una entrevista con Bar Business que están viendo “como los consumidores están orientando sus compras hacia quesos económicos que, en general, suelen provenir de países del norte de Europa como Alemania o Países Bajos”.
En 2025 España registró un nuevo récord de importaciones de queso con un volumen total de 435.000 toneladas, es decir, un 6,4 % más que el año anterior y hasta tres veces más de lo exportado (132.000 toneladas), como detalla la Federación Nacional de Industrias Lácteas (FeNIL), en su nueva edición del Barómetro del sector lácteo.
En total, acorde con los datos oficiales proporcionados por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación correspondientes al ejercicio de 2024, en España se produjeron un total de 616.000 toneladas de queso, registrando una estabilidad evidente frente a las 612.000 toneladas fabricadas en 2023.
De ese volumen total, unas 260.000 toneladas corresponden a elaboraciones con leche de vaca, 76.000 toneladas a quesos puros de oveja, 53.000 toneladas a quesos de cabra y 150.000 toneladas a quesos de mezcla, a las que se suman otras 78.000 toneladas de quesos fundidos elaborados en el país.
La salud del consumo general parece incuestionable pero De Miguel insiste en que, según los registros acumulados hasta junio de 2026, “el comportamiento que están sufriendo las diferentes subcategorías es muy dispar”.
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