El chef Víctor Corchado recupera recetas de toda la vida, como el gazpacho de poleo, y apuesta por una cocina sencilla y reconocible con productos de proximidad
Víctor Corchado (Malpartida de Cáceres, 1985) es un profeta en su tierra. Tras años trabajando en proyectos de aperturas y reaperturas de restaurantes, decidió regresar a su lugar de origen junto a su mujer, Rocío Rey; mâitre, sumiller y profesora en la escuela de hostelería de Cáceres. Quería honrar el recetario tradicional de Cáceres con la recuperación de recetas como el gazpacho de poleo; una elaboración de aprovechamiento muy popular que encontrarla hoy en día es casi una rareza. Descubrió su pasión por la cocina de casualidad: “En mi familia nos ha gustado mucho los bares pero no había tradición hostelera, nadie se ha dedicado a esto. Empecé trabajando en hostelería para ganar un dinerillo los fines de semana, y lo que empezó como algo coyuntural se convirtió en mi vocación. Yo quería ser profesor de historia pero me atrapó la gastronomía. Leo muchísima gastronomía y poder participar de ella a todos los niveles, para mí es muy bonito”. Estudió dirección de cocina en la Escuela Superior de Hostelería y Agroturismo de Extremadura, en Mérida, en la primera promoción del 2012; en la escuela privada de Villafranca y completó su formación en 2017 cursando un máster de innovación y gestión en BasqueCulinary Center, además de otros cursos de especialización como el de pastelería. El destino quiso que tanto él como su mujer realizaran las prácticas en el restaurante Atrio, aunque en épocas distintas. “Aquellas prácticas me cambiaron el prisma de la profesión y del oficio”. Siguió formándose en restaurantes gastronómicos, pasando por las manos de Martín Berasategui y emprendió su carrera en la alta restauración, sobre todo en hotelería. Una de esas experiencias las desarrolló en el Relais&Chateaux Faustino Gran, junto al puerto de Ciutadella, en Menorca, donde conoció a su mujer. Juntos se trasladaron también, con el resto del equipo, hasta el hotel, bodega y spa Valbusenda (Zamora) o en Oller del Mas, un hotel-bodega en la comarca de El Vallés (Manresa, Cataluña).




