Foto cedida por la Interprofesional del Aceite de Oliva.
Las ventas de aceite de oliva en todas sus categorías recuperan las cifras habituales tras dos años de sequía, superando un 25% de crecimiento en el primer trimestre de 2025
El aceite de oliva es el rey de la dieta mediterránea, un alimento milenario indispensable de las cocinas y muy saludable. Sin embargo, numerosos factores pueden afectar a su producción y consumo. Las dos últimas campañas fueron excesivamente cortas debido a una sequía extrema, lo que tuvo su efecto directo en un incremento de los precios para regular el desequilibro entre la oferta y la demanda. En la actualidad, según los datos que elabora el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y que interpreta Teresa Pérez, gerente de la Interprofesional del Aceite de Oliva Español, “la producción en esta campaña ha superado los 1,4 millones de toneladas, más o menos en la media de un año normal, pero un 65% más que en la campaña pasada, que fue baja. La mayor disponibilidad de aceite ha disparado también el consumo, que en el mercado nacional ha crecido un 34,3%, hasta superar las 325.000 toneladas. Las exportaciones sumaron hasta abril unas 535.000 toneladas, un 22,4% que en igual periodo de la pasada campaña”. Así, añade, “el consumo interior se situó en 348.700 toneladas en la campaña 2022/23 y en 399.900 en la 2023/24, muy por debajo del medio millón de toneladas que se puede considerar un consumo razonable en España. Los actuales niveles de salidas al mercado hacen esperar que puedan recuperar ese volumen de consumo en nuestro mercado. Si bien es verdad que, por otro lado, se requieren esfuerzos de promoción para rejuvenecer el perfil de nuestro consumidor en el mercado nacional”.




