Luce la primera y única estrella verde Michelin de Canarias en el restaurante Muxgo, donde da una segunda vida a plantas invasoras como la tunera, su ingrediente fetiche
A sus 38 años, Borja Marrero se ha convertido en el gran abanderado de la gastronomía canaria y de la defensa del territorio. Es todo un referente en la vanguardia de sabores, a partir de alimentos que hasta hace bien poco eran desechados o ignorados, como las plantas invasoras que hoy en día utiliza en sus menús del restaurante Muxgo, en Gran Canaria. Su experiencia por medio mundo y el buen olfato para la revolución culinaria son sus armas en la actual élite gastronómica. Había logrado una buena reputación gracias a su trabajo como chef privado del multimillonario Carlos Slim y otras celebridades en México, además de asesoramientos en varias ciudades de Texas, donde se desarrolló profesionalmente durante dos años y medio. Y al regresar a Canarias, su nombre ya sonaba en las quinielas de los chefs a los que había que seguirles la pista. Tanto que ha logrado la primera y única estrella verde Michelin de Canarias hasta la fecha, además de ser reconocido con un sol Repsol, una recomendación en la guía roja o el premio “Defensa del Producto” de Alimentos de España 2023, entre otros.
En realidad, Borja Marrero no tenía una intención clara de dedicarse a la hostelería. El fútbol era su afición y terminó convirtiéndolo en su profesión, llegando a debutar en tercera división mientras estudiaba Administración y Dirección de Empresas. Pero una lesión le mantuvo lejos del campo durante meses y aprovechó su reposo para estudiar cocina, algo que siempre le había despertado curiosidad. Viajó hasta Barcelona, donde se matriculó en la prestigiosa Escuela Hofmann durante tres años y medio; primero estudió pastelería avanzada y después hostelería y alta cocina. Los fines de semana trabajaba en el ‘catering’ de El Bulli y, al finalizar sus estudios comenzó un año de prácticas junto a Juan Mari Arzak. A la edad de 23 años, días después de finalizar su ‘stage’, pasó a ser jefe de partida bajo la dirección de Ramón Freixa en su restaurante de Madrid. Así comenzó a codearse con grandes maestros de la gastronomía, una formación y experiencia que le sirvió de mucho en Ciudad de México, cuando trabajó como jefe de cocina en el restaurante Hedonia, del que terminaría haciéndose socio. Al regresar a Canarias, su nombre ya empezaba a sonar fuerte y comenzó creando una empresa de eventos y banquetes de bodas.




