El sector de las conservas de pescado y marisco se enfrenta a grandes desafíos, como el aprovisionamiento de materia prima, cambios legislativos o la aparición en el mercado de productos sustitutivos
En los últimos años estamos siendo testigos de cómo el consumo está sufriendo el efecto de la inflación, algo que lo notan los bolsillos y se refleja en un cambio de hábitos de consumo. Ningún sector es ajeno a esta circunstancia, aunque bien es cierto que hay alimentos cuyo consumo se mantiene relativamente estable, incluso cuando han subido los costes de producción y esto se refleja en un aumento de precios. En el caso de la industria de conservas y semi-conservas de pescado y marisco, en el año 2023 mantuvo estable las cifras de volumen y experimentó un ligero aumento del 0,3% con respecto al año anterior. En términos de valor, como consecuencia de estos incrementos de costes, el crecimiento fue del 7,8%, lo que se tradujo en una producción de 306.352 toneladas valoradas en 1.880 millones de euros, según los datos facilitados por la asociación ANFACO-CECOPESCA, que representa los intereses de la industria marino-alimentaria ante cualquier entidad nacional, europea o internacional.




