Los hosteleros demandan cada vez más calidad en sus congelados porque son conscientes de que es una buena forma de tener determinados productos siempre disponibles, pero ajustando los costes y recortando desperdicios
Los productos congelados se han convertido en un básico en muchos negocios de hostelería y restauración para garantizar la disponibilidad de cualquier tipo de alimento pero, sobre todo, para poder controlar mejor qué se gasta y que no haya tanto sobrante que acaba en la basura.
Por eso, conscientes de la necesidad de tener en la nevera alguna de estas variedades, los profesionales de la hostelería y la restauración exigen, cada vez más, variedad y calidad en todo lo que compran puesto que repercute directamente en su cocina.
“La implementación de productos congelados en la hostelería es amplia y juega un papel crucial tanto para los establecimientos del sector Horeca como para las empresas productoras”, reconoce Álvaro Aguilar, secretario general de la Asociación Española de Fabricantes de Vegetales Congelados (Asevec) quién deja claro que es una oportunidad de negocio que las compañías tienen que aprovechar.
“Es interesante tener en cuenta que la demanda del sector Horeca puede impulsar a las empresas productoras a desarrollar nuevos productos y presentaciones que se adapten mejor a las necesidades de este sector. Desde la industria de las verduras congeladas se escucha a los consumidores, ya sea consumidor final o empresas, para poder dar respuesta a sus necesidades”, añade Aguilar.




