Aunque no hay una normativa específica, desde la pandemia, los profesionales de la hostelería y la restauración han apostado por sistemas que garanticen la buena calidad del aire en sus interiores
Durante la pandemia, oímos mucho hablar y debatir sobre la calidad del aire en los interiores a los que íbamos. Que si la ventilación tenía que ser cruzada, que si tenía que haber aperturas suficientes para garantizar las medidas de seguridad, que si medidores de calidad… Tres años después, algo parece haberse quedado en los responsables de los locales de hostelería y restauración que han apostado directamente por mejorar la calidad del aire de sus bares y restaurantes por razones no sólo sanitarias sino también como una oferta más para garantizar las mejores condiciones de estancia para el cliente.
“La calidad de aire interior fue un aspecto que se desarrolló significativamente a raíz de la pandemia, el uso de la concentración de dióxido de carbono, un gas que exhalamos las personas en la respiración, como indicador de la calidad de la ventilación se convirtió en un método de control, y en efecto, disponer de medidores de dióxido de carbono y asegurar que las concentraciones no suben por encima de 500 a 600 ppm por encima de la concentración exterior es un excelente baremo para medir la calidad del aire interior”, aclara Paulino Pastor Pérez, presidente de la Federación de Empresas de Calidad de Aire Interior (FEDECAI).
Lógicamente, tal y como aclara Pastor, la mera presencia de más o menos dióxido de carbono no quiere decir que la calidad del aire que estemos respirando sea mala pero sí nos “sirve como indicador de que otros muchos contaminantes químicos y biológicos pueden estar presentes en los espacios interiores y que si se diluye uno mediante una correcta ventilación todos los demás se diluyen en igual medida”, explica.
De hecho, el uso del dióxido de carbono como indicador de la ventilación se venía usando desde hace más de 40 años pero la mayoría del público y de los negocios no habían tenido conocimiento de esa tecnología ni la habían utilizado nunca.
El cambio sustancial, sin duda, se produjo en la pandemia sobre todo por la preocupación del público en general y por tratar de crear espacios más seguros contra la Covid-19.
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