La principal factura en un negocio de hostelería y restauración tiene mucho que ver con la energía que se consume. Por eso, eficiencia, ecodiseño y sostenibilidad se han convertido en sinónimos de ahorro para muchos profesionales
La energía y las subidas de precio en estas facturas se han convertido en la espada de Damocles que pende sobre todos los negocios que necesitan encender la luz para poder funcionar, como la hostelería y la restauración.
La guerra en Ucrania y la crisis energética que ha vivido Europa en este último año han vuelto muy conscientes a gobiernos y ciudadanía de la importancia de tener políticas de eficiencia energética, de apostar por recursos alternativos y sobre todo de ahorrar, siempre que sea posible, en el consumo que realizamos.
De hecho, para muchos negocios el subidón de los precios de la energía se ha convertido directamente en el verdugo de su cuenta de resultados o en un elemento clave para conseguir dar viabilidad a sus locales en momentos muy duros.
En este sentido, los negocios de hostelería y restauración son unos de los sectores que se han visto más afectados por la subida de precios y por las medidas obligatorias que se han tomado desde los distintos organismos para contener la factura de la luz.
Ya en 2017, los expertos del mercado energético calculaban que la cocción, la climatización y la iluminación, por ese orden, eran los tres elementos más importantes que hacían que corriera el contador del consumo energético en los locales de Horeca.
En los últimos años, sin embargo, la climatización incluso ha adelantado al consumo que se hace en la cocina y se ha convertido en el factor clave a controlar por parte de los propietarios y de las autoridades.
Según estos mismos cálculos, en el corazón de un bar o restaurante, en regiones de clima cálido, la cocina se puede llegar a tragar hasta el 63% de todo el gasto energético, mientras que en las ubicadas en un clima más frío, la cifra se situaría cerca del 51% de la factura total.




