El consumo de esta bebida se ha recuperado a niveles prepandémicos gracias a la hostelería. La variedad más demandada es la de la cola sin azúcar, pero destaca el crecimiento de los refrescos de sabores de frutas como una de las nuevas tendencias en el mercado
Los refrescos se han convertido en un testigo clave de la mayoría de nuestros encuentros sociales, celebraciones, comidas y hasta momentos de relajación de esos que muchas veces tenemos con nosotros mismos, sin más compañía que tu botella preferida.
Su consumo, como reconocen los expertos, está muy unido a la socialización que hacemos de los espacios de ocio, por lo que la recuperación de este importante sector para nuestra economía, tras el duro golpe de los años de pandemia, tenía que producirse al mismo ritmo que la vuelta a la normalidad de la hostelería.
Según se han ido levantando persianas de bares y restaurantes, los españoles hemos aprovechado cada vez más para sentarnos en terrazas, e interiores, y tomarnos nuestro refresco favorito. La Asociación Nacional de Fabricantes de Bebidas Refrescantes (Anfabra) calcula que, en este 2022, el consumo ha crecido un 5% respecto al año anterior, que ya de por sí registró unas cifras de incremento muy importantes llegando, en algunos casos, a aumentar la mitad de su producción durante el verano de 2021.
Y, siguiendo la lógica socialización de su consumo, la mayor parte de esta subida se debe principalmente al canal Horeca ya que en el ‘Retail’ (venta en tiendas y supermercados), la venta de las bebidas refrescantes, sin contar las tónicas, los tés ni las energéticas, ha aumentado sólo un 1% desde junio de 2021, según la consultora Nielsen.




